2019: otro año electoral

Columna de opinión del abogado Iván Ramírez Suárez.

Con el hundimiento en el Congreso de los puntos esenciales de la reforma política que pretendía generar nuevos espacios de participación política para la mujer, evitar (?) el ingreso de los dineros de la corrupción estatal y el narcotráfico en las campañas políticas y limitar el tiempo de los elegidos en sus curules, las elecciones de autoridades político – administrativas departamentales y municipales quedarían conforme al cronograma expuesto el año pasado por la Registraduría Nacional del Estado Civil. Es decir, habrá plazo para inscripción de candidatos y listas hasta el 27 de julio del presente año, el 12 de octubre se conocerán los nombres de los jurados de votación y el 27 de octubre serán las elecciones de gobernadores y diputados, alcaldes y concejales e integrantes de las Juntas Administradoras Locales de comunas y corregimientos.

Además, en este año se elegirán por parte de los Consejos Directivos de las 33 Corporaciones Autónomas Regionales existentes en el país, su nuevo director, porque a los actuales se les vence el período el 31 de diciembre, pudiendo ser reelegidos por una sola vez (Ley 1263 de 2008). Consejos Directivos que operan como delegatarios de los intereses del Gobierno Nacional (Presidente y Ministro del Medio Ambiente), del gobernador, de los alcaldes, las oenegés ambientales, los gremios y las comunidades indígenas.

En el Tolima las expectativas ciudadanas no son muchas, tras las reiteradas decepciones. La lucha por el poder se centrará entre los mismos grupos y dirigentes que han gobernado en los últimos 20 años, apoyados por los magos de la contratación pública regional y nacional que a pesar de los escándalos, denuncias, investigaciones y contadas condenas, siguen saqueando el erario. Cortolima, conocida como ‘Corjaramillo’ por el descarado usufructo político y económico que de esta entidad ha hecho Mauricio Jaramillo Martínez y sus títeres directores (Carmen Sofía Bonilla y Jorge Enrique Cardoso), cambiará de dueño. El músculo político del exsenador no puede estar más debilitado, en gran parte por culpa de su auto desprestigio. Y es innegable que quedará en manos de la coalición que armará en el Consejo Directivo el Centro Democrático (dueño de los votos nacionales) con el gobernador Óscar Barreto (dueño de su propio voto y el de tres alcaldes). ¿Será peor?

Lo mismo puede suceder con la gobernación, mas no con la Alcaldía de Ibagué, porque el voto amarrado por obras, incentivos y prebendas, es más efectivo en los pequeños y medianos municipios que en la capital. Acá, funcionan más la burocracia y los contratos, multiplicada con el actual alcalde, gracias al sumiso Concejo que le ha aprobado todo lo que se le ha ocurrido. Hasta sus candidatos a la Personería y Contraloría, fueron elegidos ilegalmente, para que le taparan sus actos de corrupción, hoy al descubierto. Hablar de aspirantes, es ocioso, cuando el abstencionismo y el voto de opinión constituyen las mayorías, y que por inercia electoral, permiten que la dirigencia de los partidos sigan gobernando, utilizando las maquinarias a su favor o de sus designados.

2019, otro año electoral, que poco cambiará el estilo de gobierno de nuestra ciudad y departamento.

Por: Iván Ramírez Suárez, abogado, docente universitario.
@jiramirezsuarez

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