Adiós a un buen amigo

Armando Aragón. Foto: tomada de Facebook.

Lamentable el fallecimiento de Armando Aragón Jr., hombre de la escuela antigua de la radio mágica, que nos dejó muchas enseñanzas.

Excelente conversador, duro en sus comentarios, gracias a su agudo sentido crítico y de reflexión que conjugaban perfectamente para discernir lo que ocurría en nuestro entorno político, social, económico y por su puesto deportivo.

Muchas tertulias nos concentraron en calurosas tardes que iniciaban con un tinto, y terminaban con un par de refrescantes cervezas. Por lo regular los viernes en Charco Azul, nos debatíamos en interesantes conversaciones sobre lo humano y lo divino, en una infinita mesa donde al pasar de las horas llegaban y se marchaban amigos que fugazmente conversaban. Eso fue casi que una institución que por varios años logramos compartir con un puñado de colegas.

Consejos para el ejercicio del periodismo y para la vida, recibí de Armando Hoyos, su nombre de pila, ya que en sus inicios pensó en buscar un nombre sonoro para su marca en la ciudad de Neiva.

Llegó a Ibagué, a principios de los años ochenta y su voz y su manera de analizar y narrar el fútbol y ciclismo, sus grandes pasiones, se consolidaron en la audiencia, convirtiéndose rápidamente en un referente informativo del Tolima, y del centro del país.

Un abrazo enorme a su familia, en especial a mi amigo Yemmil Armando, su hijo, coequipero de trabajo de ese bonito binomio periodístico entre padre e hijo.

Paz en su tumba.

Por: Andrés Currea Hernández, comunicador social y periodista.

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