¿Agropolis beneficiará a los hacendados de la meseta de Ibagué?

Paulo Laserna hace una presentación ante el alcalde Jaramillo en 2018. ¿Será uno de los beneficiarios de la Agropolis? Imágenes: Alcaldía de Ibagué.

El gobierno Jaramillo anunció que el proyecto se realizará con alianza público – privada.

Así lo dio a conocer el gobierno local al señalar que “el alcalde de Ibagué, junto a dos de sus secretarios de despacho, junto a los gerentes y directivos de Cortolima, Ibal y Asocombeima, se reunieron con el objetivo de seguir trabajando en proyectos de saneamiento básico de la ciudad, en esta ocasión en la construcción de dos nuevas Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales destinadas para el reúso como lo son El Escobal y El País, consolidando en la capital el proyecto de ‘Agropolis’”.

Hicimos un diagnóstico certero de las posibilidades de caudal de vertimientos que pueden llegar a ser tratadas en la futura planta de tratamiento de aguas residuales de El Escobal, allí se confirmó por parte de Cortolima, que efectivamente se está hablando de los caudales necesarios para eventualmente incluir a Asocombeima como cofinanciador de estas plantas“, dijo el secretario de Desarrollo Rural, César Picón.

El negocio es en la meseta

En la meseta lo que hay son grandes predios, esa es una agricultura totalmente diferente a la de la cordillera, en la cordillera hay minifundios y en la meseta lo que hay son terratenientes. Usted llega a Picaleña: aquí están los Laserna y al otro lado los de El Escobal, son 23 familias pero tienen una explotación grande de más de dos mil hectáreas. Además están los Cano, el señor Sorroza, después vienen los Gonella que tienen 500 o más hectáreas. La meseta es de propietarios grandes. Los vamos a beneficiar a ellos y a todos estos que tienen tierra, porque el agua es para repartirla, pero sobre la base de que hagan un cambio en la agricultura, que no siembren arroz, sino que cambien, que siembren frutas y hortalizas, queremos que cambien porque eso genera más mano de obra, se utiliza mejor el agua y podemos pasar de tener nueve mil a las 28 mil hectáreas irrigadas“, dijo el alcalde al ser cuestionado por el diario El Nuevo Día en 2017.

Es decir, que los 80 mil millones de pesos que se estima cueste la planta de tratamiento de aguas negras, serán invertidos en beneficio de unas pocas familias, terratenientes y de las más pudientes de la ciudad, en perjuicio del minifundista o cultivador a mínima escala.

Y es que analistas como el ingeniero agrónomo Luis Orlando Ávila, han salido a cuestionar que la Agrópolis se esté pensando en ejecutar con firmas chinas como Green Fire o empresas israelitas poco claras o de las que no se conocen inversionistas ni accionistas.

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Ni el Municipio ni el Ibal tienen la plata para hacer una obra de estas, creería que deberán hacer un crédito o hacer una sociedad fiduciaria con alguien. Se supone que para eso está esa firma china-colombiana, Green Fire. La pregunta es: si eso va a ser plata prestada al Municipio de Ibagué, ¿cómo se van a pagar esos dineros? Además, a expensas de que la infraestructura se va a instalar en predios de gente que tiene mucha plata, como son los dueños de la hacienda El Escobal y que beneficiará a la gente que siembra por la meseta de Ibagué. La conclusión a la que se puede llegar, casi que al ser un poco exagerada, es que esas mediciones casa a casa van a significar una tasación de un impuesto, de lo que nosotros botemos por el alcantarillado, porque ya lo hicieron y aumentaron la contribución por agua potable y a pesar de que en campaña dijeron que no iban a hacer esos aumentos“, dijo Ávila a El Nuevo Día.

El mismo ingeniero había advertido en este medio “y para revolver más la turbiedad, sin que se aclaren las aguas de la Agrópolis y de paso sin nadie que nos las aclare (y solo antes de la plena entrega del Ibal, a poderosos consorcios compradores del agua potable urbana en el mundo), ¿Qué clase de cultivos de la soberanía alimentaria o de la seguridad alimentaria, van a crecer en las plutocráticas tierras agrícolas a donde irá el agua limpia de la Agrópolis, de sello familiar, financiada por todos los que a diario expelemos heces y fluidos a nuestros sifones privados?

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Y si por alguna rara casualidad en la Agrópolis, se sembrara hortalizas y legumbres ¿Dónde quedará el cromo, el plomo y el cadmio y demás metales pesados, que la máquina o sistema del consorcio ignoto no podrá eliminar, por más clara que vuelvan nuestra agua de desechos?

La cuestión está en que esas tierras y aguas (sean estas propiedad de terratenientes de la meseta, amigos de crianza y quizá de negocios del señor alcalde y de la derecha y ultraderecha política que hoy le hace oposición, o ya sea propiedad de los ‘de la cordillera’, como les denominó él), son una mina de oro para producir commodities o materias primas agrícolas, necesarias para la industria de los países ‘donantes’. (Los commodities en su orden de producción mundial, son: 79 % energéticos como el petróleo o el biocombustible, 10 % agrícolas como la palma africana, el maíz o la soya, 9 % metales o minerales y en último lugar la ganadería)”.

Las obras de la planta de tratamiento empezarían en 2019, luego de surtirse la etapa de estudios que está a cargo de la Universidad de Ibagué. La planta procesará 1.500 litros de agua por segundo y se irrigará el cien por ciento de las hectáreas de la meseta, las tierras más valorizadas de Ibagué y cuya concentración de la propiedad recae en unas pocas familias.

1 comment

  1. Mario Andres Lopez

    La gente que VOTO Por Guillermo Jaramillo,Dice que es del PUEBLO Y Su POLITICA De IZQUIERDA,Es para los menos FAVORECIDOS.Ahi lo vemos en IMAGENES Con los RICOS DE IBAGUÉ.De los que en CAMPAÑA Llama CORRUPTOS.Sigan votando por los JARAMILLO. Jaaaajaaaa

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