Un alcoholímetro terminó siendo el director técnico del Deportes Tolima

yemmilRayó en lo ridículo y risible la medición, por parte de un alcoholímetro, de la irresponsabilidad y falta de profesionalismo del 99% de los jugadores del Deportes Tolima. ¿Dónde quedó el “liderazgo” y respeto que debe imperar en un técnico de fútbol?, acaso un “borrachímetro” (como lo definió coloquialmente Carlos Castro) puede suplir la falta de autoridad de un entrenador que solo se dedicó a decir frases cómicas.

Sentí vergüenza ajena cuando vi el titular del periódico más prestigioso de Colombia, El Tiempo, haciendo alusión a esta medida: ´Con alcoholímetro Deportes Tolima prepara su partido ante…¨. No me atrevo a preguntar si la plantilla de jugadores sintió pena porque estoy seguro  que ni les importó, es más muchos de ellos ni se enteraron del artículo.

No cabe en la cabeza de nadie que unos jugadores profesionales tengan que pasar por la vergonzosa prueba que es aplicada a conductores con mayúsculas sanciones económicas.

Si tanto fue el desorden y el caos futbolístico porqué el señor Carlos Castro, a quien respeto y admiré como jugador, no lo dijo a tiempo y no impuso su criterio retirando a dichos jugadores de las prácticas o del equipo titular.

Al técnico tolimense lo irrespetaron, lo manipularon, lo pisotearon, lo manejaron cual títere barato. Con su rostro de angustia cada vez que ofrecía una rueda de prensa y su poca o nula explicación táctica (nunca le escuché un análisis táctico y estratégico) no reflejó respeto y ascendencia en un grupo que se le salió de las manos desde enero de 2014.

Jugadores que se la pasaban de bar en bar no pueden brindar un espectáculo digno. No es mi estilo hablar de la vida privada de los futbolistas pero cuando esa vida privada patea la ilusión del hincha, cuando esa vida privada disminuye el rendimiento deportivo y cuando esa vida privada deja ver graderías vacías, no puedo callar lo que es evidente.

Ese desorden de estos irresponsables tuvo un final predecible y lamentable: EL PEOR EQUIPO DE CAMPEONATO, una de las peores diferencia de goles, la tercera delantera menos efectiva y la cuarta peor defensa. Es increíble que equipos como Fortaleza, el más malo que he visto pasar por Ibagué, haya quedado por encima del Tolima.

Tendrá dignidad Carlos Castro?, tendrá amor propio, como se lo reclamó a sus jugadores, por demás muy tarde, para retirarse del equipo?, tendrá vergüenza Gabriel Camargo para dar la cara y decir que pasó?

Puede un técnico de fútbol continuar en un equipo cuando hace una pobre campaña en el segundo semestre de 2013 y cuando es el peor equipo del primer semestre de 2014?, si con Gabriel Camargo el Tolima es último pues sería mejor quedar de último sin Camargo. Es mejor tener un equipo humilde, con profesionalismo, con amor propio de último a uno prepotente, sin hambre, sin amor por su profesión y con alcoholímetro como director técnico. Yo si prefiero un equipo como el primero.

Algunos me han criticado como enemigo del equipo cuando lo único que he hecho es decir la verdad y entiendo que cuando se quiere algo no se le puede mentir. Los verdaderos enemigos del equipo son los futbolistas que no les importa ocupar la última posición del torneo, que necesitan de un alcoholímetro para entrenar, que les dura la tristeza mientras se duchan (así los dijo Castro), que vienen, pasean, cobran y se van, ellos si son los verdaderos enemigos, ellos que dicen querer a la institución pero se burlan de ella de manera descarada y deshonesta.

Por: Yemmil Armando Aragón

Comunicador Social y Peridodista, Acord-Tolima