Alemania derrotó a Argentina y se coronó campeón del mundo

Alemanía, co0nsigió en Brasil su 4to título mundial

Alemanía, co0nsigió en Brasil su 4to título mundial

Un gol de Mario Goetze en el segundo Tiempo Extra rompió los ceros en el Maracaná y le dio a los germanos su cuarto título Mundial. A Lionel Messi y su banda le tocará esperar hasta Rusia.

El domingo 13 de julio de 2014, en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro, se repitió la Final de México 1986 e Italia 1990. Ante 74.738 espectadores (aforo oficial), las selecciones de Argentina y Alemania disputaron el título de Brasil 2014.

En escena estuvieron las mejores divisas de un Campeonato Mundial inolvidable para Colombia (avanzó hasta Cuartos y erigió a James Rodríguez como máximo goleador del Torneo) y que no quisieran recordar jamás los anfitriones, cuya selección se despidió con doble humillación y pidiendo a gritos un cambio de mentalidad.

Los 90 reglamentarios no fueron suficientes para definir al nuevo monarca. El asunto tuvo que esperar hasta el segundo Tiempo Extra, cuando una jugada de lujo del joven Mario Goetze mandó al diablo el sueño argentino.

Con el cronómetro suizo de la FIFA bien sincronizado, la pelota rodó en el Maracaná a las 4:00 p.m., en punto de Brasil, 2:00 p.m. en Colombia.

Alemania salió desde el vamos con la convicción de repetir la historia que escribió frente a Brasil, jugando de primera, fútbol rápido, tres toques y adelante. Sin embargo, el primer susto fue para los germanos en el minuto 3, cuando Higuaín corrió en un contragolpe, remató desde el costado diestro del área, cruzado, y la pelota pasó muy cerca de la base del vertical derecho.

En ocho minutos se repitió la historia. Los germanos lucían dominantes y hasta ‘oles’ se escuchaban en la tribuna, pero en un abrir y cerrar de ojos, la perdieron, Messi sacó partida, se comió la cancha en fracciones de segundos, llegó hasta línea de fondo, la cruzó buscando a Higuaín pero la zaga europea reaccionó a tiempo.

Y en 20, el corazón de los alemanes se volvió a paralizar. Una pifia de Kroos, que intentó devolver con la cabeza una pelota a su arquero, dejó al ‘Pipita’ Higuaín con la bandeja servida; tenía que terminar adentro pero el delantero gaucho, que pocas veces falla, esta vez erró la opción de la que seguramente se arrepentirá toda la vida. Pifia y perdón.

En 28, el que se comió la cancha fue Lavezzi y a quien le tocó sacrificarse por Alemania fue a Schweinsteiger, que lo trabó por detrás y se ganó la primera Amarilla de la Finalísima.

Una fracción después, en el Maracaná se escuchó un grito de gol. Minuto 29. Lavezzi desbordó por derecha, levantó el centro a zona de riesgo, donde apareció el botín de Higuaín, remató de primera, como venía, de diestra, cruzado y adentro. El juez de línea postergó el festejo argentino sancionando un claro fuera de lugar. Nada que discutir. Lo cierto es que a esas alturas Alemania tenía la pelota y Argentina generaba las opciones más claras.

Los tanques por poco aplastan el arco suramericano en 36 minutos. Corrió como gacela por izquierda Mueller, diagonal hacia el área, centro atrás, a donde pocos la esperaban, remate de Schuerrle, de zurda y sobre la marcha, iba para adentro, pero Romero, al que le dicen ‘Chiquito’, se agrandó, voló para la foto y la manoteó sobre el ángulo superior derecho. Atajada de Supermán.

En 39, Argentina volvió a estar muy cerca de romper los ceros en el Maracaná. Tras un mano a mano entre Messi y Neuer, el balón sobró al cerrojo, en cámara lenta buscó traspasar la raya, en la garganta de los gauchos se quedó trabada la letra ‘g…’, pero la palabra completa no pudo estallar merced al despeje providencial de Hummels.

Ya agonizando el partido, minuto 43, Kroos disparón desde la media luna, con ubicación pero sin la suficiente malicia y potencia, permitiendo el lucimiento de Romero. En 44 vino un centro de Mueller, Klose estababa un metro retrasado y cuando intentó reaccionar para conectar de cabeza, la pelota le tomó mucha ventaja.

Y en tiempo de reposición, Hoewedes sacó resortes de sus piernas, saltó un metro por encima de la zaga argentina en un tiro de esquina, conectó frontal, la pelota pegó en el vertical izquierdo, rebotó en la humanidad de Mueller y de carambola le llegó al arquero Romero. Salvada para el colofón del primer tiempo.

El desequilibrio no llegó…

‘Pachorra’ Sabella, el DT de Argentina, movió sus fichas desde el pitazo inicial del segundo tiempo. Sacó a uno que las corrió todas, Lavezzi, tal vez por cuestiones físicas, para darle paso a Sergio ‘Kun’ Agüero. Lujo de suplencia.

Apenas había pasado un minuto y 30 segundos cuando Argentina ya generaba quizá la opción más clara para gol. Y estuvo en los pies del que poco se equivoca en esas acciones, Lionel Messi, quien recibió un balón plenamente habilitado, aguantó a Neuer, hizo la suya, remató cruzado, con borde externo zurdo, ras de piso, buscando meterla pegada a la base del palo izquierdo, pero esta vez los cálculos no salieron. ‘La Pulga’ también se los come.

En 11 se registró una jugada que, con seguridad, será comidilla en la prensa deportiva de Argentina. Balón dividido en el costado derecho del área germana, Neuer salió con todo a puñetearla de emergencia, pero no midió revoluciones, se acompañó con la rodilla levantada y atropelló a ‘Pipita’ Higuaín. Aunque fue primero el despeje que el contacto con el rival, había falta y, visto sin pasiones, tenía que ser penal. El asunto, por obvias razones, le mereció un coro maternal al encargado de repartir justicia en la Final.

Alemania, que no lucía tan fino y claro como en otros juegos, se iluminó en 16 minutos, robaron un balón en plena salida de Argentina, armaron la contra en par segundos, centro de Schuerrle desde el costado izquierdo, rozó en la humanidad de un zaguero gaucho, desacomodó el gatillo de Ozil, quien no pudo pegarle pleno.

Messi, en 29 minutos, apareció después de una pequeña laguna, hizo su jugada favorita, la tomó en el costado derecho del área rival, enganchó marcas, las arrastró hasta la media luna, esta vez disparó elevado, buscó meterla bien ceñida al ángulo superior derecho de Neuer, pero le volvieron a fallar los cálculos.

Tres minutos después Lionel, que quería tener su gran chance de figuración personal en la máxima cita mundial del fútbol, traspasó el área germana, hizo ver a los tanques como carros sin gasolina, pero punteó muy larga la redonda en el tramo definitivo y eso le permitió al arquero Neuer barrerse a tiempo y llevarse los honores.

Y si en Argentina Messi no tenía puntería, en Alemania Kross tampoco atinaba. El delantero recibió un balón cruzado desde el costado derecho, la impactó un metro antes de la media luna argentina, con botín diestro pero sin la convicción suficiente para al menos inquietar a Romero. Totalmente desviado.

El que sí se marcó un soberbio golazo fue un fanático alemán que, sobre 37 minutos y luego de burlar la seguridad del estadio, entró a la cancha, se abrazó con un jugador germano y tuvo tiempo para gambetear a quienes finalmente lo agarraron y sacaron de la gramilla.

A tres de finalizar el tiempo reglamentario, abandonó la cancha el goleador histórico Miroslav Klose, quien jugó el último Mundial de su carrera. Entró a la cancha Mario Goetze.

Después de tres minutos de reposición y sobre las 5:52 de la tarde, el cronómetro del tiempo oficial se agotó. El asunto tendría Tiempos Extras.

Alargue de infarto

En apenas 37 segundos de juego, Alemania generó borbollón en territorio argentino, en el que Ozil no tuvo frialdad para capitalizar.

Luego, promediando el segundo minuto, se vino una contra de vértigo de Argentina. ‘Kun’ Agüero apareció por izquierda, diagonal hacia adentro, tenía que pegarle directo, la cruzó buscando a Palacios y la redonda se paseó atrevidamente por el corazón de los germanos sin encontrar receptor.

En 6 la indigestión fue de Palacios, a quien le llegó un balón tras una pifia defensiva de Alemania en la media luna del área, dejó en el camino a Neuer con sombrero a bordo, pero la pelota no tomó dirección de arco y terminó sólo pasando cerca del vertical derecho. En el primer alargue se mantuvieron los ceros.

El segundo alargue registró en el vamos dos jugadas extremas. Una en la que Agüero clavó su mano izquierda en el rostro de Schweinsteiger, rompiéndole el pómulo derecho; y otra donde Mueller se pifió, no cabeceó el balón pero si la testa de Garay. Doloroso en ambos casos.

Y si de extremos hablamos, en el minuto 7 llegó la jugada que cambió la historia del partido. Andre Schuerrle, quien las corrió todas, desbordó por la banda izquierda, soltó un centro medido que recibió el joven Mario Goetze (el que había relevado a Klose), éste la mató en el pecho (a lo James Rodríguez) en cinco con cincuenta, disparó de zurda y dejó sin la más mínima chance a Romero, quien esta vez sí se vio muy ‘Chiquito’ bajo los tres palos ante la soberbia definición del germano. Golazo y 1-0.

Y pudo llegar el segundo y la puntilla de Alemania sobre 14 minutos, cuando Mueller se iluminó, dio media vuelta sobre la pelota, en plena marcha, se quitó de encima a tres argentinos, penetró por izquierda, cruzó el centro pero no llegó Goetze a tiempo para conectar.

En la última jugada del partido se sancionó un tiro libre directo, muy cerca del arco germano, tras falta clara de Schweinsteiger sobre Messi. Cobró el mismo Lionel con muro lleno y las esperanzas de una nación puestas en sus botines, le pegó de zurda, desde unos 25 metros pero la elevó. Seguiremos esperando el Mundial de ‘La Pulga’.

Tras esa jugada, en el minuto 18 del segundo Tiempo Extra y sobre las 6:36 p.m., hora de Brasil, Alemania se coronó Campeón de Brasil 2014. Luchado pero merecido.

Shakira, lo mejor de la ceremonia de Clausura

En punto de las 2:20 p.m., hora de Brasil (dos menos en Colombia), inició la ceremonia oficial de Clausura de la Copa del Mundo de la FIFA, Brasil 2014.

En un repertorio muy parecido a los actos de la Inauguración, cientos de bailarines vestidos de trajes multicolor, muy inspirados en el tema del carnaval de Río y la Samba, danzaron sobre una bandera gigante de Brasil que cubría la totalidad de la gramilla del Maracaná.

Seis minutos después del inicio, rompió el hielo la cantante barranquillera Shakira, presente en los tres últimos Mundiales, para ponerle su sello al espectáculo y comenzar a calentar la sangre de una mayoritaria presencia de argentinos y alemanes. Vinieron otros artistas, pero la colombiana fue la que marco diferencias en el escenario.

Con información: elpais.com