Alianzas buenas para nada

Editorial- Foto "Alianza por el Tolima"

Editorial- Foto “Alianza por el Tolima”

Editorial / Como el gran hecho político los medios de comunicación registramos la nueva “chipa”, que con nombre rimbombante se autodenominó la Gran Alianza por el Tolima.

Semanas después de la foto con los grandes “prohombres” de la región se ha mutado la idea de lucha por los intereses de los tolimenses, a burocracia y estrategias electorales para no ceder el poder.

Fue intervenido el hospital Federico Lleras Acosta, nos dejaron por fuera del multimillonario contrato y plan de navegabilidad por el río Magdalena, y este célebre grupo de dirigentes ni se pronunciaron con un comunicado de prensa. No hicieron nada, no expresaron nada.

Por ejemplo, Cambio Radical ya entró al gobierno departamental, y de inmediato los diputados de esa colectividad cambiaron su ácido discurso contra el gobierno de Luis Carlos Delgado, y ahora omiten hacer debates y cuestionar la gestión del mandatario seccional. (Vea nota sobre alianza política)

El anuncio de la candidatura suprapartidista de Mauricio Jaramillo, el cerebro de la “gran alianza”, evidencia que se trata de una unión temporal que apunta a la gobernación. Están inmersos en la estrategia electoral con miras a las elecciones de 2015. Eso es válido, pero lo que se critica es que traten de engañar a los ciudadanos con alianzas programáticas que no existen.