Asesinar mujeres: la historia de un machismo enmascarado

Ruby Bridges, New Orleans, 1960 en “10 increíbles fotos que desafiaron a la historia”.

Johana Alexandra Gallego Otavo (19), via Alvarado, asesinada por disparos de agentes del Estado y en la espalda. Alisson Cadena (25), Guamo, disparos por sicariato, presunto terrorismo. Lina Liceth Mejía Meneses (27), Ibagué, asesinada en un bar por interceder en riña. Linda Minelly Fuentes Maldonado (31), Ibagué, asesinada por disparos, presunto suicidio. Diana Marcela Rodríguez Ramírez (36), Ibagué, asesinada por su esposo fiscal, presunto crimen pasional. Jeimy Katherine Bolívar Ortigoza (23), Ibagué, asesinada por disparos en el rostro, presunto crimen pasional. NN (20), en Ortega, asesinada apedreada, sin pesquisa. Herminda Caicedo Trujillo (52), Planadas, apuñalada, presunto terrorismo. Lina Maritza Zapata (21), Bogotá, presunto suicidio poco antes de ascender como alferez de la policia y tras denunciar a la comunidad del anillo. Érika Cecilia Yeneris Gutiérrez (28), via Alvarado, mutilada y descuartizada, presunto crimen pasional.

Y la lista se extendería por lo corrido de las dos decadas del siglo XXI, con todas las anónimas o sencillamente con aquellas cuya muerte ya no nos importan: por su ninguneo amarillista, por su oficio en vida, por que nos quitarían el tiempo indispensable para ver el partido o el reality o el escuchar regueton o a Alzate o el saber de James o del Real Madrid o de Uribe o de Venezuela.

La Fe en el Odio hacia las mujeres es tan innato entre los colombianos y colombianas (tambien hay que decirlo), como innato es en este pais vivir, ademas del dinero del petroleo, del dinero del comercio de alucinogenos: la quinua, el café, la cerveza, el aguardiente, la marihuana, la coca, el Mdma y el bazuco.

A tal punto, que ante las ultimas muertes tolimenses, muy pocos y pocas han contextualizado el odio heredado, y lamentablemente entre estos, el de la señora congresista del Tolima (que premia peluqueros Lgtbiq, de los mismos que discriminan a otros Lgtbiq) y en vez de marchas, plantones o del recurrente argumento de la perorata baladí, presta atinó a decir, casi obligada, ante sus huestes del Guamo, que solo “esperaba que la muerte de Allisson, no fuera por maldad (sic)” (emisión radionoticiero de la Voz del Tolima, semana del 7 al 12 de agosto).

Y si la señora legisladora – la única por el Tolima – deja entrever que hay asesinatos de mujeres justificados y otros que no, por lo que ella entienda por maldad” ¿qué más se puede esperar?

Claro, al rompe, saldran las ONG pro-mujeres, asalariadas por concejales o por diputados, o por los progres o por los hipster con contrato oficial bajo la barba (sin más, saltarán los profesionales del mangoneo), a decirnos en perorata baladí como el de la señora congresista, que hace falta más “intervenciones”, más “inclusión”, más paradigma, más legislación, mas policías, mas cámaras y como perogrullo: más dinero del Estado para repartir. Obvio, entre estos y sus ONG.

No. A las mujeres (niñas, jovenes o ancianas) en Ibagué y en el Tolima las matan, porque así somos. La solución buffer de una herencia cultural española cristiana y católica, que vio en las mujeres y en su sometimiento, el camino expedito para el despojo y el dominio de haciendas y de almas.

Y sino es así, entonces respondamos como sociedad ibaguereña, incluso con el caricaturesco remedo machista que muchos y muchas tolimenses copiaron al endeble expresidente antioqueño y a sus paisanos “paisas” (sic) hoy en la cárcel: ¿Cuántas mujeres presidentas de sindicato ha habido en el Tolima? ¿Cuántas generalas y coronelas al mando tienen las llamadas autoridades? ¿Cuántas sacerdotizas u obispas ha habido en la comunidad cristiana? ¿Cuántas rectoras ha tenido la UT? ¿Cuántas candidatas a Alcaldía y a Gobernación ha erigido en 70 años la izquierda tolimense? ¿Cuántas directoras de medio ha tenido la prensa tolimense?

Las mujeres tolimenses no necesitan que las defiendan, ellas solas se defienden, se afrentan y se enfrentan. Se equivocan y se excluyen, como tambien se auto-excluyen los machos imitadores y los Lgtbiq en su orgullo.

Lo que necesitan es que entendamos (y muchas de ellas tambien) la histórica lógica de la Fe en el Odio hacia ellas (Caliban y la bruja, Silvia Federaci).

Mientras, como la entonces pequeña Ruby Bridges (New Orleans, 1960), muchas niñas, jovenes o ancianas tolimenses seguiran desafiando el statu quo del odio heredado, a pesar que las apedreen, mutilen, descuarticen, sicareen por amor, o les disparen por la espalda.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, Ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

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