¡Ay Ibagué sueño desencantado!

Consejeros de la juventud

Consejeros de la juventud con el presidente Santos

El viaje de tres consejeros de la juventud de Ibagué, para estrecharle la mano al presidente Santos, desató un mar de reacciones y de enojos, por parte de los restantes integrantes del Consejo.

En la imagen, que apareció en el portal Colombia Joven, se aprecia a Dalila Henao, Jefferson Rivera y Jhoan Sebastián Sánchez. También aparece el periodista y contratista de la Alcaldía de Ibagué Andrés Forero. La foto, fue acompañada con la leyenda “presidente Santos saluda a jóvenes de Ibagué. Viajaron más de 8 horas para contarle cómo vamos en la región Centro-Sur del país (sic)”.

Sergio Riveros, integrante del Consejo de la Juventud, estudiante de Derecho y columnista permanente de A la luz Pública, preparó el siguiente análisis sobre el particular: 

“Dizque la delegación que representa a los jóvenes de Ibagué dándole la mano y sonriéndole al presidente de la mega-minería, de los atropellos e incumplimientos al agro colombiano, de la millonaria «mermelada reeleccionista»… ¡Ése! El amigo del frenesí propagandístico que quiere mantener a los bufones y embusteros de la cueva de Alí Babá (Congreso de la República) durante otros cuatro años más si no son ocho, si no son dieciséis, ¿cuántos llevan ahí? ¡Perdí la cuenta del tiempo que han estado desangrado al país!

Consejeritos, ¿en qué relleno sanitario el oportunismo dejó las «críticas» y la indignación que avivó un tiempo la mísera ocupación gubernamental hacia los jóvenes con estos sucesos? ¡Cuáles críticas! ¡Cuál ejercicio de pensar y actuar por los jóvenes si eso es escaso en las sesiones, como no lo son cuantiosas sus boberías y jaleos! ¡Cuál indignación si eso es un orgasmo político pasajero! ¡Cuáles resultados si esta administración municipal minimizó el trabajo por la juventud y lo centralizó en no más de veinte metros cuadrados y puras vacilaciones!

Los funcionarios pícaros que maman de la teta pública ejerciendo su labor tras un escritorio en silencio y quienes hacen del colectivo de juventud desde el año pasado un espacio de farándula y favoritismo ladrarán que se trata de envidia. ¡Cuál envidia! ¿Estar de su lado posando al servicio del júbilo hipócrita es envidia? Permítanme reírme.

¡Enhorabuena! La dicotomía que están alimentando se aleja cada vez más del trabajo que aguarda abandonado en las comunas y corregimientos. ¿Se acuerdan? El de mancomunar esfuerzos por mitigar la delincuencia, la drogadicción, la deserción escolar, el desempleo y el trabajo precarizado, la apatía de participar -no por obligación- sino por voluntad e interés en los espacios académicos y democráticos que han generado en la política pública. ¡Evitar la fatiga de esas tareas si perjudica a los jóvenes! Tomarse fotos con personajes infames para figurar no soluciona nada. ¡Es incoherente, ignominioso! La solución está en los debates con las autoridades y los jóvenes; con quienes pueden aportar, argumentar, contradecir, corregir, ayudar, proponer, razonar. Está en el acompañamiento a la ejecución de programas en beneficio quienes depositaron su voto de confianza. Por inercia tal objeto compromete el desarrollo de la ciudad.

¡Ahí dentro de su colegiado colapsó la razón! Ni los de por allí, ni los de por allá, ni los de afuera que meten la cucharada, ni mucho menos los que están adentro, entre todos se destruyen o se hablan al oído y luego se dan la mano, quedando en medio y sin mayor avance el tema principal: la desgraciada juventud. Unos gestionan, otros consiguen, algunos ni aparecen. En últimas se realizan actividades exclusivamente por temor a las consecuencias de no cumplir la Ley y lo poco que se hace parece improvisado. ¿Conclusiones? Ahí sobre el papel. Al igual que las esperanzas que nos han costado a muchos se las consume el tiempo y las va enterrando. Un paso adelante y cinco atrás.

La imagen del alcalde y por ende de su administración según los resultados de ‘Ibagué Cómo Vamos’ en su más reciente diagnóstico cae a niveles vergonzosos, negativos, antagónicos a la posición que se merece la ciudad. La ciudad desentendida. El buen vividero y al mismo tiempo el sueño desencantado, difícil, incauto, crédulo, estancado, usurpado. ¿Qué pasaría si al Consejo Municipal de Juventud le hiciéramos esa evaluación? ¡Dios libre y guarde! Aquí la juventud es tratada con mezquindad, eso sí, excepto en campaña política (intervalo infortunado en el que estamos hasta el nueve de marzo).

Consejeritos. Continúen mientras puedan: las quejas son pocas, la indiferencia abunda y la gestión sigue siendo un supuesto teórico forcejeado. ¡Se me revuelve el estómago!”.

 

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