Un bachiller en Colombia

graduación

Un joven de escasos recursos en nuestro país, al terminar sus estudios de educación media enfrenta una gran encrucijada: seguir estudiando, pagar servicio militar o enfrentarse a temprana edad al mundo laboral.

El Estado, en los últimos años ha logrado generar educación gratuita para los niños, niñas y jóvenes de estratos bajos del país; es así como se subsidia a esta población colombiana durante 12 años hasta su graduación como bachiller.

Hoy día, es común ver chicos y chicas de 15 y 16 años ya con su diploma, listos para enfrentarse a ese ‘nuevo mundo’; a esas alturas los padres esperan liberarse de esa ‘carga’ pues muchas veces su responsabilidad y límites económicos así lo imponen.

El joven cuyos anhelos vocacionales, en ocasiones no muy bien definidos, emprende una lucha por conseguir sus metas a corto y largo plazo; el título de bachiller no solo les brinda competencias para ‘ganarse’ de manera más digna la vida, sino para mejorar sus futuras condiciones de vida y en ocasiones hasta la de sus familias.

Sin embargo, he ahí el dilema ¿qué hacer? ¿Qué rumbo emprender? ¿Estudiar en el Sena, para luego trabajar? ¿Entrar a la universidad pública, pero el Icfes sí me alcanzará para un cupo? ¿y los recursos para estudiar? Estas son algunas de las muchas preguntas que le surgen a un recién egresado del colegio y lo peor es que mala o buena, acertada o desacertada debe tomar una decisión, es ahí cuando las cosas toman una gran importancia en sus vidas.

Las opciones

Por un lado, su vinculación al mundo laboral a tan temprana edad: si no se es mayor de edad, conseguir un empleo formal le resultará casi imposible, además porque no se está capacitado para ejercer labores u oficios específicos, es ahí donde el sector informal abusa de sus condiciones y otorga un trabajo explotador y mal pago a estas personas.

Por otro lado, quienes tienen la suficiente edad para prestar el servicio militar, deciden engrosar las filas del Ejército de Colombia. Algunos deciden que su mejor opción es ingresar como patrullero a la Policía Nacional.

Otra opción, para el novel bachiller, es continuar sus estudios en una institución del Estado, ya fuera técnica o universitaria, sin costo o en su defecto a muy bajo costo. Por lo que sus opciones se limitan al Sena y a la universidad pública, en las cuales la oferta es inferior a la demanda y el porcentaje de aspirantes que quedan sin cupo es gigantesco.

No obstante, si se es de los ‘suerturdos’, para un joven de escasos recursos el problema no radica ya en el cupo, sino en los recursos económicos que tendrá que destinar su familia como apoyo para: transportes, fotocopias, refrigerios, libros, entre otros.

Todo esto genera nichos vulnerables para la delincuencia  y el narcotráfico, hecho preocupante en nuestra sociedad, pues son los candidatos propicios para integrar bandas criminales.

La salida para estos cientos de jóvenes de escasos recursos, que se gradúan año tras año, parece ser incierta; sin embargo, se apuntan los esfuerzos de la empresa privada en alianza con el Estado para solucionar este gran problema, gestionando ayudas y programas que brinden más oportunidades a nuestros jóvenes.

Por ahora, solo cabe resaltar su gran esfuerzo académico al culminar esta etapa de su vida académica ¡Felicitaciones!

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