Baños de $ 140 millones, lujos de la mansión de María Luisa Piraquive

BAÑO MIRA

Baño en la mansión de Piraquive. Hecho en ónix y con grifería bañada en oro, según fuentes. Foto: Archivo

El Tiempo.com revela detalles inéditos sobre las lujosas propiedades de María Luisa Piraquive, líder espiritual y política del movimiento Mira.

Cinco baños para visitantes, cada uno de estos avaluado en aproximadamente 140 millones de pesos –lo que puede equivaler al costo de tres viviendas de interés social en Colombia–, forman parte de los lujos de la millonaria mansión de la polémica pastora María Luisa Piraquive, en Weston (Florida), a 45 minutos de Miami.

Por medio de personas que trabajaron para Piraquive en los últimos años, EL TIEMPO conoció estos datos y las fotos de la vivienda de la líder de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo.

Los baños fueron construidos hacia el 2010, según fuentes consultadas en la Florida. Todos tienen ‘jacuzzi’ y en las construcciones predomina el ónix, una piedra semipreciosa que se debe importar de Italia o Grecia. Cada plancha de este material puede costar 3.500 dólares (unos 7 millones de pesos), según las fuentes. La construcción de los baños, donde sobresale un vitral similar al de una iglesia, con vidrio fundido en bronce, tardó unos seis meses, reveló el peruano Juan Dávila, quien trabajó para los Piraquive en la construcción de una iglesia en Weston.

Por sus costos, dichos vitrales son realizados de manera exclusiva por fabricantes a petición de sus clientes. La misma fuente relató que la grifería tiene un baño en oro.

Otra de las fotos muestra unas escaleras construidas en mármol, importado directamente desde España.

Estos lujos han causado indignación, teniendo en cuenta que, según Óscar Bedoya Piraquive, sobrino de María Luisa (hoy distanciados), esa fortuna se ha levantado “a punta del diezmo”, es decir, con la contribución de los feligreses. Además se contradice con el discurso en contra del materialismo de la propia pastora.

Dávila cuenta que terminó discutiendo con la pastora y su esposo, Humberto Romero, por los presuntos malos manejos que ellos les dieron a los dineros que se habían destinado para el templo.

Dávila cuenta que, por atreverse a denunciar en la iglesia las irregularidades en la construcción del templo, terminó siendo expulsado. Al parecer, Romero presentaba facturas con sobrecostos ante la iglesia para manipular las inversiones. Davila señala que María Luisa, su esposo y su yerno, Óscar Carrillo (esposo de su hija Perla), intentaron comprar su silencio. “Me amenazaron con que Dios me iba a castigar”, relató Dávila.

YESID LANCHEROS

REDACTOR DE EL TIEMPO

yeslan@eltiempo.com

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