Campesino de Alvarado alimentó en su casa a un puma, creyendo que era un gato

Imagen: Cortolima.

El animal fue dejado bajo el cuidado de Cortolima.

Un hecho curioso se presentó en la vereda Cuminá, en el municipio de Alvarado, Tolima, donde un campesino descubrió que el animal que mantenía en su casa, no era un gato, como siempre creyó, sino un felino.

Unos 15 días atrás, cuando viajaba en moto a su casa de la vereda Cuminá, el campesino Elber Guzmán vio a un animal en la carretera y lo primero que pensó fue recogerlo para auxilarlo y darle comida.

«Yo lo recogí en la vía, era igualito a un gato, y me dije: pobre animalito, debe estar perdido en este sitio tan solitario, mejor lo llevo a mi casa», afirmó Elber Guzmán y agregó que en esa zona abundan los animales abandonados.

Su familia lo recibió con agrado por lo que al animal no le faltaba la leche en la mañana ni en la tarde, pero con el paso de los días a Elber le llamaron la atención ciertos comportamientos que lo pusieron a dudar.

«Me puse a verlo con detenimiento y me dio desconfianza pues tenía la cola larga y las orejas redondas, además, su comportamiento, así como aspectos de la comida, no se asemejaban al de los gatos», dijo el campesino.

En su celular buscó información de los felinos y encontró una noticia con fotos del rescate de un puma Jaguarundí en el aeropuerto Perales de Ibagué.

Comparó las fotos con el animal que tenia en su casa «y eran igualitos, idénticos» por lo que decidió buscar ayuda en la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) que envió un veterinario a su finca donde se pudo constatar que, evidentemente, no era gato sino un felino o puma Jaguarundí el animal que tenía en su casa.

«Es un puma Jaguarundí», aseguró Diego Castro, veterinario de Cortolima.  Rodrigo Herrera, subdirector de Calidad Ambiental de Cortolima, afirmó que se trata de una cachorra de dos meses de nacida, sin heridas, pero con desnutrición debido a que fue alimentado varios días con comida de sal y leche, mientras los campesinos dieron aviso para su rescate.

“En edad juvenil, los Jaguarundí suelen aventurarse frecuentemente a sitios alejados, por lo cual posiblemente la mamá debe estar en un lugar cercano”, señaló Rodrigo Herrera y agregó que el animal rescatado recibe tratamiento en el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre de Ibagué, para regresarlo a su hábitat.

En el centro de fauna valoran su estado de salud y biológico con los exámenes médicos pero también es alimentado hasta que llegue a una edad en la que pueda cazar y defenderse por sí sola para establecer si puede ser liberada.

El Jaguarundí, mucho más grande que un gato, habita en las zonas boscosas y en su edad adulta alcanza a medir 83 centímetros de largo y un peso de 6,5 kilogramos. Se alimenta de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces.

Deja un comentario