Carta a los señores de la Educación

Luis Carlos Rojas García

Señores de los distintos sindicatos de maestros regionales, departamentales y el nacional, Secretarías de Educación regionales, departamentales y Ministerio de Educación Nacional, en vez de estar discutiendo por sus próximas elecciones, por sus intereses personales o por asuntos como el tema de la lechona en los juegos docentes. En vez de velar por los favores que se pagan unos y otros, o por las coimas que se cobran para poder trabajar, que por supuesto no van a denunciar porque está claro que la necesidad tiene cara de perro y hay gente arriba y gente abajo haciendo de las suyas y como muchos de ustedes dicen: “se lo cuento pero no se lo sostengo a nadie”, quiero recordarles que a la fecha hay cientos de docentes sin empleo y en la engorrosa espera de la lotería del famoso “Banco de la excelencia” y que al menos merecemos que nos den una oportuna respuesta cuando pasamos por sus dependencias:

¡Es que no deja de ser humillante que después de prestarles un servicio en las regiones en donde nos ha tocado a muchos, nos traten como si fuéramos mendigos!

Por otra parte, les recuerdo que hay plazas a la espera del docente, lo mismo que estudiantes con ganas de aprender. Les recuerdo también el acuerdo y decreto en donde a los docentes nos iban a reubicar después de los nombramientos y en donde solo les alcanzó para unos cuantos. Les recuerdo que en las escuelas y colegios urbanos y rurales siguen pasando situaciones desastrosas por parte de los estudiantes, docentes, por supuesto de los rectores y el resto de la comunidad.

¿Por qué no van a revisar lo que está pasando?

¡Salgan de sus cubículos en donde se creen los amos y señores o, por aquello del lenguaje inclusivo, amas y señoras!

Si en verdad quieren que esto cambie y que tengamos ciudadanos de bien para este país, les recuerdo que la educación va más allá del negocio y de los favores políticos. La ignominia es latente en muchas instituciones educativas en donde a diario se ven toda clase de abusos. Casos como jovencitas haciendo todo clase de actos obscenos en plena clase, prostitución, docentes que aprovechan la nota para fines sexuales o económicos, drogas, pornografía en la red a cargo de los mismos estudiantes, entre otras cosas, hacen de nuestro sistema educativo sea una verdadera farsa, porque:

¡No es posible que los niños jueguen a compartir, a través de fotografías y videos en la red, las partes privadas de sus cuerpos!

¡No es posible que los niños y niñas estén jugando a prácticas sexuales agresivas en donde no solo mezclan alcohol sino también todo tipo de drogas!

¡No es posible que las instituciones de la mano de sus docentes y directivos guarden silencio frente a estas cosas! No todos, pero sí una gran mayoría, “no ve que si uno denuncia lo ponen a voltear”.

¡No es posible que en los hogares sigan con la ola de maltratos y abusos de todo tipo para cientos de niños!

¡No es posible que se sigan maltratando a los estudiantes en las aulas y fuera de ellas!

¡No es posible que sigan maltratando a los maestros en las aulas y fuera de ellas!

¡No es posible el abuso de poder de muchos rectores que creen que los profesores son esclavos!

¡No es posible que sigan promoviendo esa educación de papel que hace parte del deterioro, ya que todo se arregla con cortar y pegar!

Sin embargo y pese a todas estas malas prácticas siguen empecinados en la nota y las pruebas. Siguen empecinados en nombrar personas que no son docentes porque de lo que se trata es de nombrar gente por nombrar o por llenar requisitos. Sé que todos tienen derecho al trabajo, pero, la educación para muchas de estas personas se ha convertido en un escampadero y en una manera de improvisar con los chicos. Es tan sencillo como esto: ¡Conceptos los da cualquiera, pero educar, educar es otra cosa! Y nuestro país necesita una educación real, no jornadas únicas en donde los estudiantes que no son más que una suerte de lucha por resistir la jornada, nuestros niños no necesitan megacolegios en donde no tienen espacio en donde almorzar y los profesores menos.

Ni los chicos, ni los profesores necesitan estar en hacinados para demostrar que hay “cobertura educativa”. Cuarenta y hasta cincuenta chicos en un salón qué pueden aprender de la vida real. Porque, sabrán ustedes que no todo en la vida es una prueba de falso o verdadero o, de encuentre la mejor respuesta y saque un puntaje. Existen cosas como el amor, la felicidad, el buen trato, el respeto a uno mismo y a los demás, la responsabilidad, la honestidad, el cuidado de la naturaleza, la edificación del ser a través de los libros, el arte, la cultura; existe también algo que se llama el sentido común que les falta a muchos en este país; y todo ese compendio de valores que nos hacen realmente humanos.

En resumidas cuentas, si no logran comprender esto seguiremos en la degradación en la que nos encontramos.

Atentamente,

Luis Carlos Rojas García
Profesor.

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