Chuzadas en Ibagué

FotoilustraciónEn Ibagué, las interceptaciones telefónicas se realizan desde la sala Cuarzo ubicada en lo más profundo y secreto del búnker de la Fiscalía. Esa instalación es el centro neurálgico para las investigaciones que requieren interceptación telefónica.

Cuarzo ha sido dotada con los más avanzados equipos. Su construcción fue financiada por el Gobierno Británico y la agencia de inteligencia Scotland Yard, al igual que con recursos locales, a un costo cercano a los dos mil millones de pesos. Recientemente, y con la liquidación del DAS, los equipos de interceptación que se encontraban en la seccional de Ibagué, fueron reasignados a la sala Cuarzo.

Según lo refirieron fuentes de la Fiscalía, la plataforma es operada por cuatro servidores, que son rotados de manera periódica para evitar fugas de información. Ocho personas custodian el acceso, apoyados con cámaras de seguridad. Los investigadores que trabajan allí, deben utilizar diferentes códigos para lograr la apertura de la puerta blindada.

La última tecnología de rastreo opera con dispositivos que permiten captar los patrones de voz del ‘blanco’ cuando este salga al espectro por cualquier medio disponible.

Chuzadas célebres en Ibagué 

La Fiscalía interceptó teléfonos de la contratista Gloria Espinosa y descubrió la manera como se adjudicaban contratos en el gobierno del exalcalde Jorge Tulio Rodríguez (2001-2003). Prestantes damas y hasta un periodista fueron nombrados en la repartija. La jueza Diana Kandia, los absolvió a todos.

Fernando Osorio, exgobernador del Tolima (2005-2007), fue captado en una conversación con su asesor de paz Augusto Arias. Ambos acordaban silenciar a un contratista que habría instigado un artículo adverso en una publicación nacional. Arias, fue condenado a siete años de prisión por Rebelión, pero se le absolvió en segunda instancia.

El coronel Joaquín Aldana ‘pinchó’ el computador de su esposa Erika Yeneris, para darse cuenta de varias infidelidades de su mujer. El excomandante operativo de la Policía Tolima fue condenado a 33 años de prisión por el homicidio de la madre de sus dos hijas.