Concejales de Ibagué empiezan a presionar al contralor por puestos

A la izquierda, Julio César Vásquez. Foto: tomada de Facebook.

La eterna y miserable puja por las cuotas en los organismos públicos.

Luego de conocerse la decisión del contralor encargado Julio César Vásquez de remover del cargo al director de la oficina de Control Fiscal de la Contraloría, Yeison Farid Méndez Ortiz, otros funcionarios de la entidad están temblando.

Todo porque aquellos que son de categoría de libre y nombramiento y remoción serían despedidos, no porque se necesite airear la gestión en el ‘organismo de control’, sino porque los concejales que eligieron a Vásquez lo están presionando a fin de que les nombre cuotas y recomendados como pago por el favor de haberlo llevado al cargo en reemplazo del polémico Diego Visash.

Lo irónico y patético es que no les van a alcanzar los puestos y contratos para calmar el hambre y el pozo sin fondo de la billetera de los concejales, pues hay pocas plazas para disponer y el año fiscal se está acabando, lo mismo que el presupuesto para meter más contratistas y/o corbatas que llaman.

El mismo César Vásquez tiene militancia de vieja data en la Casa Jaramillo, y se le reconoce como muy cercano al exsenador Mauricio Jaramillo. Era un funcionario que saltó a la primera línea por un golpe de suerte o de componendas politiqueras, tras fungir como director administrativo de la Contraloría.

Tampoco se conoce hasta cuándo irá el encargo de Vásquez luego que el Concejo se negara a elegir a Marcela Jaramillo, quien ganó el concurso del año 2016, todo por estar inmersa en una supuesta inhabilidad.

Esa mezquindad, esa ‘micropolítica’ de pensar solo en los puestos y contratos es la que tiene sumidos en el atraso a Ibagué y el Tolima, donde no se avizora un mañana esperanzador, ni un cambio generacional o de ideas, por lo menos en el inmediato futuro.

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