Cóndores no entierran todos los días…

Foto: Magdalena, Producción Audiovisual.

Escritores honestos con la palabra no nacen todos los días.

Los cóndores como esos escritores, pasan la vida volando en el infinito universo de la vida, hasta el último instante de su existencia. Esto es lo que me suscita el maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal, al escucharlo tan sereno pero igual tan decidido cuando habla de su infancia, de sus primeras palabras, de sus 19 novelas, de sus cuentos, de sus guiones de cine, de la fragilidad y corrupción del poder, de la religión y hasta cuando putea la canonización de la madre Laura.

Todo esto con ocasión del merecido homenaje que le acaba de ofrecer la Fundación Abra Palabra, el pasado 18 de septiembre, en un Teatro Tolima atiborrado de espectadores entre palcos y platea, entre la voz tenor de David Guzmán, piano, tiples, guitarras; o la magistral moderación en el grato conversatorio de Carlos Orlando Pardo Jr., oportunidad además que aprovechó el laureado escritor valluno para regalarle un abrazo a sus amigos de siempre y entregarnos su más reciente novela “Las Guerras de Tuluá”.

Por: Jesús Alberto Sepúlveda Grimaldo, escritor.

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