¿Conoce la interesante historia del Festival Folclórico Colombiano?

Festival Folclórico Colombiano

Me atrevería a decir que son pocos los ciudadanos que realmente conocen la historia del Festival Folclórico Colombiano, que se gesta desde las entrañas de esta tierra, y es un ‘hito’ en el territorio nacional.

Solo los interesados por la historia, se han detenido a remembrar el pasado de este Festival que engalana a Ibagué, y la catapulta como la capital musical y cultural que aún es.

Y es que tras esa algarabía de personas ebrias, entre el humo del chorizo y la mazorca, las latas de cerveza tiradas en las calles, la música popular y el olor a orín en las esquinas (en lo que algunos convierten esta gran fiesta de la cultura y la diversidad), se esconde todo un júbilo de ideas de unos pocos ciudadanos que lucharon ante las negativas burocráticas y que le apostaron a esta válvula de escape y expresión cultural que se abre anualmente en el mes de junio en Ibagué; capital de un departamento quebrantado desde ese entonces por la violencia, ahora catalogado como uno los más ‘apaleados’ por la crudeza de la guerra en sus campos.

Y es que sería deshonroso parafrasear al maestro Adriano Tribín Piedrahita, por lo cual deberán ser sus propias palabras las que expongan la historia de este gran suceso. “El Festival Nacional del Folclor Colombiano nació antes que todo, como una gran aventura del corazón. Se concibió y se llevó a cabo del 23 al 29 de junio de 1959 con plena conciencia de estar corriendo uno de los más severos riesgos de orden público. Sin embargo allí reside toda su filosofía” , cita el texto.

Festival Folclórico Colombiano

Pero para que esto fuera una realidad, la idea tuvo que soportar el rechazo y la oposición de empresarios ponzoñosos (que no han de faltar) y la negativa de un gobernador que temía lo peor en su administración.

Fue así mientas el Concejo libraba el candente debate, el pueblo se aglomeraba en las plazas principales de la ciudad en Cabildo Abierto, generando una positiva presión frente a la decisión final.

Era una gran puesta en escena y a su vez riesgosa, teniendo en cuenta la ola de violencia civil de esta época. “Se trataba de sacar dentro de una charca de sangre la cara linda del Tolima, corriendo el riesgo, eso sí, que odios y resentimientos recónditos pudieran aprovechar la oportunidad para desbordarse y terminar en una nueva violencia” , cita el texto.

No obstante, luego de este masivo clamor el Gobernador Rafael Parga Cortés, aceptó recibir a una comisión del Festival. Pero fue finalmente, el presidente de la época, Alberto Lleras Camargo, quien dio el tan anhelado sí al proyecto.

“Lleras Camargo, en un momento dado, dirigiéndose a mí pregunto: ¿Cuántos policías adicionales necesitan para las festividades? Yo le contesté: “¡Ninguno, señor presidente! El pueblo tolimense se encargará de cuidar su fiesta y exaltar los motivos que nos llevan a correr con todos sus riesgos, esta aventura del corazón”, ita el texto.

Y adiciona “(…) El presidente Lleras sonrío y dijo: “No hay duda de que a los tolimenses no se les puede negar la celebración de su San Juan y su San Pedro. La suerte estaba echada.”

La iniciativa contó con el fervoroso apoyo del expresidente Darío Echandía,  Aída Saavedra de García, Amina Melendro de Pulecio y Leonor Buenaventura de Valencia.

Gracias a este gran esfuerzo los tolimenses son anualmente los anfitriones de Colombia. Que no se pierda la finalidad de este Festival y que su objetivo prevalezca por los siglos de los siglos. Por lo que algunos actuales dirigentes políticos  deberían tomar provecho de las sabias palabras, de ese entonces, del expresidente Darío Echandia al gobernador Parga Cortés:

“Vaya, mi querido Rafi y trabajen juntos porque la solución de los males del Tolima puede estar ahí. La curación por el espíritu fue una recomendación de los filósofos antiguos”., dijo el expresidente Darío Echandía.

(*)Texto tomado del archivo personal de su hijo Adriano Tribín Paris.

Lea completo el fragmento de texto en www.festivalfolclorico.com

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