Consejos para acabar un hospital

Hospital Federico Lleras Acosta

Si a usted lo nombran gerente de un centro asistencial en Tolima acá tiene unos consejos para salir avante y con las alforjas llenas.

Arme una hoja de vida bien gruesa. No importa si le toca inventarse títulos o experiencia. Nadie revisa esos mamotretos y corroborar su autenticidad tardaría meses.

Tampoco es óbice si usted no tiene tarjeta profesional o están en camino a expedírsela, ni mucho menos si su título no es compatible con áreas de la salud. Mejora su perfil si se egresó de la Universidad de Garcilaso, también conocida como de “facilazo”.

Afíliese a un partido político de renombre en el Tolima, o a una camarilla de politiqueros que es lo mismo. Puede ser el liberalismo, el conservatismo, la U, el gomezgallismo, el jaramillismo (cualquiera de los dos), el choquismo. Pensándolo bien, con este último debe andar con cautela, y no descuidar la retaguardia.

Conceda entrevistas a los medios donde se alabe a usted mismo, y a sus títulos rimbombantes. Invite a cenas privadas a los directores de estas empresas, y pídales que le hagan campaña. La persuasión aumenta si usted deja un buen sobre o propina como incentivo. Sirve también para que el medio ataque a sus rivales.

Contrate a un abogado para que salga en estos mismos medios y amenace con denuncias e investigaciones a sus directos contendores. Eso causará intimidación en el ambiente.

Reúnase con su jefe político y el gobernador, prometiendo el oro y el moro en caso de resultar elegido. Empeñe el presupuesto del hospital, prometa nombrar cuotas, corbatas y recomendados de toda índole.

No se preocupe si no va punteando en el concurso de méritos. Para eso están sus amigos de la política, para meterle un empujón si hace falta. Lo malo es que tendrá que devolverles el favor durante todo el período.

Una vez en el cargo, y seguro de que nada ni nadie lo removerá, parcele el presupuesto del hospital: esto para mí, esto para los jefes, aquello para los amigos, y el resto para lo que haga falta. No se olvide de conservar las cuotas y contratos de los exgerentes, como alquiler de equipos y recomendados. Si no ¿de qué viviría Gilberto Barragán?

Hay que prevenir a familiares, amigos de infancia, de juventud y de colegio, para que tengan listas cooperativas y empresas de papel, para que al momento de posesionarse se empiecen a desviar los recursos. Mejor si es por contratación directa o asignaciones de urgencias manifiesta o de crisis hospitalaria. Eso de las licitaciones no es para usted.

Delegue a una persona de su confianza para que reciba las coimas, cuotas o retén que debe hacérseles a todos los contratos. No vaya y sea que lo agarren a usted recibiendo la plata en rama. Eso hizo Iván David Hernández, por ejemplo, y su conductor, que entró a pie al Federico, hoy es un multimillonario codiciado por todos los géneros.

Tenga renovado y al día su pasaporte y visa a muchos países. Cuando diga que se va de vacaciones, lo que usted debe hacer es abrir cuentas en paraísos fiscales, con prestanombres, se dice por allá, pero acá les denominan testaferros.

No se olvide de darles ‘colombinas’ a los sindicatos. Ocho tiene el Federico Lleras. Al principio, sus líderes tronaran en su contra, pero luego se apaciguarán y empezarán a hablar bien de usted.

Contrate periodistas, esta vez con recursos pagos de la salud. Ellos emitirán comunicados y noticias infladas sobre sus logros e índices que afirman lo contrario a lo que en verdad realiza su gestión.

Para que en los medios no salga la verdad sobre su ‘administración’, deles pauta de vez en cuando, unas monedas bastan. Si alguien comienza a husmear o a amenazar con revelar algo, aumente la tarifa: puede ser con un video promocional que cueste tres millones su producción pero que el contrato se registre por treinta. Así, todos contentos.

Desafíe a autoridades locales, procuradurías y contralorías, con cifras amañadas e indicadores que lo muestran como un gran ejecutor. No importa si el Ministerio de Salud lo contradice. Recuerde que nadie lo puede echar del cargo, menos el gobernador. Parafraseando a Fernando Vallejo, no lo saca “ni mi Dios”.

Si los cuestionamientos se hacen más contundentes, siga con el cinismo y aplique el espejo retrovisor. Repita a título de mantra la frase de “eso fue en administraciones anteriores, no en la mía”.

Cuando se esté acabando el año y quede mucho presupuesto por ejecutar, no contrate médicos, ni destine los dineros al pago de salarios atrasados. Compre ambulancias, equipos, o haga una renovación locativa en las urgencias. Tomarse la foto junto a estos supuestos logros será un golpe mediático inestimable que fortalecerá su gestión.

Si después de cumplir su periodo legal, sigue en el cargo y no lo han metido preso o destituido, tome su ‘escaso’ patrimonio, y viaje por el mundo. Pasee de lo lindo, dese buena vida, compre casa en exclusivo condominio, y tramite su membresía en el Club Campestre, mientras sus coterráneos agonizan o reciben mala atención en salud porque no hay recursos o los médicos no están los suficientemente motivados.

¡Qué carajo! dentro de cuatro años el gobernador hasta lo nombra de nuevo en el hospital Federico Lleras Acosta.