Crece el voto de opinión en el Tolima

Maquinarias pierden cada vez más espacio pese a resultados adversos de la Consulta Anticorrupción.

Tres mil votos por Petro en Ortega, sin ni una cuña, valla o publicidad visual, y en un municipio apartado y marginado históricamente en la región.

Los votos que sacó Sergio Fajardo en el Tolima, durante la primera vuelta presidencial, 117 mil, ningún dirigente o partido se los puede adjudicar. 83 mil votos de Gustavo Petro en Ibagué, en la segunda vuelta, tampoco los puede reclamar nadie.

Y ahora, los resultados de la Consulta Anticorrupción, que pese a que no se alcanzó el umbral sí pueden tener la lectura sobre el crecimiento del voto de opinión en la región, ya que no fueron motivados por prebendas.

De todos es conocido que en época electoral aparecen los supuestos ‘líderes’ de barrios y veredas que venden paquetes de votos a uno y otro candidato, estos los compran, o caen en la trampa de aflojar el dinero cuando los votos se les van a otro cacique que termina siendo beneficiario de la oferta.

Sucede en las elecciones regionales, donde aparecen el tamal, la lechona, las tejas, el cemento, los mercados, los útiles escolares, y los contratos, en los que se ubican a parientes y relacionados de estos ‘líderes’.

Y en los comicios de Congreso, también ocurre la compraventa de votos. Para los candidatos foráneos a Senado, es muy fácil, tienen un líder local para todo el Tolima, abren una sede por tres meses, le desembolsan un grueso de dinero a su lugarteniente, y comienza la pugna en veredas y municipios para asegurar los votos, así como pautar cuñas en las emisoras y alguna propaganda visual e impresa.

Como ejemplo de lo anterior, están los casos de Sammy Merheg, Hernán Andrade (reemplazado en la sucesión monárquica de la política por su hermana Esperanza), Rodrigo Villalba, y otros que sacan votos en el Tolima cada cuatro años y no traen proyectos ni obras a las comunidades.

Y es que fenómenos como la democratización de la opinión en las redes sociales, los jóvenes empoderados opinando sobre política, o los grupos de animalistas, antitaurinos y ambientalistas, están generando otra conciencia en la sociedad y llevando la opinión hacia movilizaciones activas y pacíficas que pueden generar cambios sustanciales.

Lo que demuestra esa tendencia es que el voto de opinión va en ascenso y aunque haya sectores o nichos de la población que se prestan a la compra y venta de votos, lo cierto es que en próximos procesos electorales, el voto de opinión dará la sorpresa y podría derrotar a las estructuras de casas políticas y viejos liderazgos de toda la vida en la región tolimense.

En 2019 vendría la ola del voto de opinión que arrase con buena parte de los políticos y maquinarias.

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