No cuadran cuentas en laboratorios microempresariales para Ibagué

Marlene Rozo, segunda de derecha a izquierda

Esto, en la pasada administración de Luis H. Rodríguez.

Ante la Personería y la Contraloría de Ibagué han sido radicadas quejas contra la ejecución de recursos destinados en el cuatrienio 2012 – 2015 a los laboratorios microempresariales, una modalidad de capacitación y de hacer que pequeños empresarios den a conocer sus productos o servicios.

El programa, contaba con el apoyo, además de la Alcaldía, del Programa de Naciones Unidas para al Desarrollo, Pnud, el gobierno de Corea del Sur, universidades locales y otros organismos multilaterales.

Pese a que se invirtieron millones en desarrollar la capacidad empresarial de pequeños emprendedores, hoy no se ven los resultados.

Una señora de la Alcaldía vino y nos dio unas charlas, que había que mostrar nuestros productos, luego fuimos a un evento en el planchón de la Alcaldía, nos tomaron la foto y ya. No se volvió a saber nada de ella, y hoy estamos lo mismo que antes”, señaló una de las empresarias que hizo parte del programa y que pidió la reserva de su nombre.

El eje de las denuncias es la sicóloga Marlene Rozo Infante, quien recibió del gobierno de Luis H. sendos contratos para la ejecución de los laboratorios microempresariales.

Por ejemplo, en 2013 Rozo Infante fue beneficiaria del contrato 0357 por más de 17 millones de pesos para “asesorar la ruta del emprendimiento en la estrategia Ibagué Emprende”.

Para 2014, la Alcaldía otorgó a Marlene Rozo dos contratos: uno por $41.800.000, y otro por $2.660.000 para el ítem de desarrollar los “laboratorios microempresariales”.

Buscamos la capitalización, fortalecimiento económicos para 20 microempresarios incubados (sic) en el área de desarrollo de sus proyectos productivos. Es la primera vez que esto se hace en Colombia, y afortunadamente Ibagué entró como proyecto piloto porque estábamos organizados”, dijo en su momento Rozo Infante a los medios de comunicación.

Marlene Rozo también aparece liderando el proceso de sustitución de vehículos de tracción animal (zorras) por vehículos a gas que lideró la Alcaldía de Ibagué y en especial el exsecretario y excandidato Jhon Esper Toledo (Ver: Nexos políticos), a un costo cercano a los $800 millones.

Así mismo fungió como coordinadora del programa de microempresarios digitales, que impulsó la universidad Unad y la Alcaldía de Ibagué, por intermedio del exsecretario de Apoyo a la Gestión Jhon Esper Toledo.

Socialización del programa de laboratorios. Fotos: tomadas de Facebook.

Nexos políticos

Según las fuentes consultadas, Marlene Rozo es una conocida líder del barrio Gaitán que desde hace varios años se vinculó a las causas políticas, impulsando a diversidad de candidatos y aspirantes, sin importar su ideología o partido político, cambiando de bando o de jefe al vaivén de las conveniencias.

Primero anduvo en el movimiento del exsenador Alberto Santofimio, pero al entrar este en desgracia aterrizó en las huestes del excongresista Jorge Eduardo Casabianca. También militó en el movimiento del exalcalde Rubén Darío Rodríguez.

Rozo, se matriculó luego con el exalcalde Jesús María Botero, como cuota de Casabianca, para terminar con Jhon Esper Toledo, en la pasada administración.

Hoy, Marlene Rozo aparece como muy cercana al gobernador Óscar Barreto. No en vano, en 2016, la Gobernación la contrató como sicóloga, a un costo de $23 millones para “apoyar iniciativas para la atención psicosocial y la generación de factores de resiliencia en cuanto a las problemáticas de discriminación, estigmatización y victimización a individuos y a grupos sociales en la ciudad de lbagué de especial vulnerabilidad”.

Fue condenada por fraude electoral

En el sistema de búsqueda de procesos de la Rama judicial aparece que Marlene Rozo fue condenada por el Juzgado Segundo Penal del Circuito “a la pena de un año de prisión e inhabilitación de derechos y funciones públicas por el mismo lapso, concediéndosele el subrogado de la condena de ejecución condicional”. La sentencia fue confirmada por el Tribunal Superior de Ibagué.

Los hechos fueron resumidos así: “el 28 de abril de 1996 en esta ciudad, cuando se realizaban elecciones de dignatarios de la nueva junta de acción comunal del Barrio Jorge Eliécer Gaitán, se presentaron irregularidades atribuibles a Marlene Rozo Infante en calidad de presidenta de la misma, como por ejemplo no reunir el quórum indispensable en la asamblea previa convocada, por inscribir personas que no residían ni trabajaban en el sector, continuar haciendo propaganda a la plancha que presidía el día de las elecciones”. 

Pero en una revisión posterior, en el año 2005, la Corte Suprema de Justicia dejó sin piso la condena al declarar que operó la figura de la prescripción, es decir, que se excedió el tiempo máximo de la justicia para hacer cumplir la pena, mas no que se hubiera proferido la absolución de la procesada. La decisión tuvo como ponente al magistrado Herman Galán Castellanos.

A la luz Pública buscó conocer la opinión de Marlene Rozo sobre las denuncias pero aunque se dejaron mensajes en su teléfono móvil y en redes sociales, no se recibió respuesta alguna a la hora de publicar este artículo.

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