Cuando no había trancones en Ibagué

Imágenes: suministradas.

‘Éramos felices y no lo sabíamos’. Un video aficionado muestra la movilidad de hace 19 años. 

Buscando videos históricos de la capital tolimense en la plataforma de Youtube, encontré el canal de un tolimense que hace muchos años se ejercita realizando grabaciones caseras, cuando las cámaras eran costosísimas y había que tener suficiente cassette para almacenar gratos recuerdos de otrora época de muchas y mejores sanas costumbres.

El video que me ha cautivado y el cual anexo en la presente columna en A la luz pública, fue grabado en mayo de 2001 y no deja de suscitar reflexiones de ciudad, entorno al tedioso tema de movilidad que padece Ibagué, quizá porque hoy por hoy hay tanta facilidad y oferta para acceder a un vehículo nuevo ‘con solo mostrar un recibo de servicio público domiciliario’.

Se puede observar en la grabación de hace 19 años que muchas personas no tienen precaución para el cruce de las avenidas, tampoco había suficiente señalización, ausencia de semáforos y lo más lamentable: falta de cultura ciudadana.

En ese entonces estaba en ‘remojo’ la propuesta bandera del burgomaestre de la época Jorge Tulio Rodríguez Diaz de peatonalizar la carrera Tercera, con el fin de hacer el lugar más apacible para que ciudadanos pudieran pasear, comprar, y recorrer con generoso espacio aquella zona céntrica, mercantil y bancaria de mi ciudad, ya que solo existían el Centro Comercial Combeima, La Quinta y Arkacentro.

El video -sin duda-  me hizo recordar con jocosidad a las ‘gangas’, como se le decía popularmente  a los buses de la época a los vehículos públicos marca Dodge 600, Ford Mercury, Ford piragua y Chevrolet C60 – C70 que prestaban sus servicios a través de Cotrautol, Cotroltrán, Logalarza y Translain que eran las empresas vigentes para operar la ruta urbana de Ibagué, cuando no habían tantos barrios nuevos y  expansión impresionante de condominios como se puede apreciar hoy.

 Reburujando hacia ese incipiente inicio de milenio, recuerdo que empecé a estudiar en el desaparecido Seminario Menor San Joaquín y un pasaje en bus costaba 500 pesos, no habían trancones viales mayúsculos, ni sobrepoblación, ni tantos forasteros, amén de los  inmigrantes que hoy abundan en Ibagué.

Los buses viejos salieron de circulación después del año 2004 durante la administración de Rubén Darío Rodríguez Góngora, dando paso a nueva flota de busetas que no generaran tanta contaminación, reducción del parque automotor, modificación y creación de nuevas rutas, etc.,  pero desafortunadamente la mayoría de esfuerzos que han hecho las administraciones para el tema de circulación vial terminan ‘dando palos de ciego’.

Sin embargo, el problema del transporte público nunca ha sido fácil e Ibagué no es la exepción, y lo podemos comprobar históricamente con un documental que el cineasta colombiano Ciro Durán hizo en la década de los 80s llamado ‘La guerra del Centavo’.

Basta con ir a la Secretaría de Tránsito y de la Movilidad de Ibagué para concluir que el problema es  de exceso de latas (vehículos) en una ciudad que se quedó pequeña en calles y avenidas. Evidenciando el latente represamiento y paquidermia en las oficinas de tránsito del municipio no me quiero imaginar lo que en realidad se vive en las calles en horas ‘pico’.

Hoy se habla y se reclama que en Ibagué tiene que marchar ya un sistema estratégico de transporte masivo, similar a Transmilenio, Metrobus, Mío, etc, pero otros escépticos reculan opinando que para que el esquema dé éxito habría que ‘tumbar’ la iglesia del Carmen. Esperemos entonces qué viene para las futuras generaciones.

Ni qué hablar de las motos -prefiero no tocar fibras sensibles- y de vez en cuando uso el transporte público para contribuir en algo en adelgazar el problema de movilidad.

Por: Juan Felipe Solano  V.

jfsolanovasquez@hotmail.com

1 comment

  1. Jaime

    Lamentablemente hoy en día la carrera 3a es un plaza de mercado donde le abrieron el espacio a todo vendedor y donde las personas no tienen derecho de andar seguras.y del transporte .mejor ni hablar.

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