Cuestionado dirigente en lista al Concejo de Ricardo Ferro

Ricardo Ferro y Fernando Lozada

Ricardo Ferro y Fernando Lozada

Fernando Lozada se ‘recicló’ con el aspirante a la Alcaldía llevando a cuestas un pasado que deja más dudas que certezas. 

Hace una semana el candidato a la Alcaldía de Ibagué Ricardo Ferro, quien recoge firmas e intenta mostrar una nueva imagen en la política local, dio a conocer la lista de 19 ciudadanos que arropados bajo su ala intentarán llegar al Concejo de Ibagué.

Entre el grupo de aspirantes, apareció muy orondo el exalcalde de Armero Guayabal Fernando Lozada Lozada, quien ejerció como mandatario de la norteña población, en el periodo 2004 – 2007.

Pero Lozada, protagonizó hace unos años un sonoro escándalo, al conocerse que hacía vida marital de hecho, con la exdiputada Nohora Ramírez Gómez, quien fue electa para el periodo 2008 – 2011, y a quien la Procuraduría sancionó, destituyó e inhabilitó por diez años del ejercicio de cargos públicos.

Ambos, ocultaron la relación, pero el cruce de periodos del mandato de Lozada y la elección de Ramírez, generaron la inhabilidad para la dirigente política.

Nohora Ramírez, es hermana del exalcalde de Ibagué, y actual diputado por el movimiento Cambio Radical, Álvaro Ramírez Gómez.

En el proceso que instruyó la Procuraduría contra Nohora Ramìrez, se lee: “quienes coinciden en afirmar que entre ellos existe una unión de hecho, situación que no se logró demostrar, pero por el contrario, se acreditó que en la audiencia del 6 de octubre de 2009, que la doctora Ramírez Gómez suministró como dirección de su domicilio la misma que registró en la Alcaldía de Armero Guayabal, el señor Lozada Acosta, con lo que se corrobora que vivían bajo un mismo techo, amén, de que en el formulario de la póliza individual de afiliación al seguro de vida grupo de Seguros del Estado, el señor Lozada Acosta, expreso la voluntad de afiliar como beneficiaria a su esposa Nohora Judith Patricia Ramírez Gómez”.

También se aportaron copias de decretos de la alcaldía de Lozada, “mediante los cuales el Despacho del Alcalde de Armero Guayabal, nombró el Comité Organizador de las Ferias y Fiestas en honor del Señor de la Salud, en lo que se designa como Presidente Honorífica a la doctora Ramírez Gómez, calificándola como la Primera Dama y Diputada a la Asamblea”.

Pese a las evidencias, Nohora Ramírez y su defensa, acudieron con ladinos argumentos, para tratar de desvirtuar las acusaciones: “sobre este aspecto el a-quo acepta las apreciaciones de la defensa, en el sentido de que el calificativo de primera dama se le puede dar a una amiga o cualquier otra persona que a bien tenga el mandatario local, pero advierte que obran otros documentos en que el señor Fernando Lozada Acosta, señaló a la disciplinada como su compañera permanente o como cónyuge”.

Con este rosario de perlas, no es lógico ni políticamente presentable que ahora Fernando Lozada haya aterrizado en la campaña de Ricardo Ferro, quien intenta mostrar otro matiz en la forma de hacer política, con la recolección de firmas y la inclusión de diversos sectores ciudadanos en su propuesta.

Si fue capaz de ocultar su relación sentimental con Nohora Ramírez, ¿qué otras cosas permanecen en las sombras sobre el proceder público y administrativo de Fernando Lozada Lozada?

Además, se da por descontado que Fernando Lozada fue el gran elector de su mujer Nohora Ramírez, en los comicios de 2007, direccionando recursos públicos en la Alcaldía de Armero, algo que no tiene ninguna presentación, por donde quiera que se le mire.

El pasado, su conducta y proceder, son clave en los candidatos a cualquier tipo de corporación pública, ya que no deben tener ni una mácula, ni sombra de duda, para que el pueblo a la hora de elegirlos tenga la plena certeza que está llevando a sus mejores hombres como sus representantes, con una ética y moral, a toda prueba.

Este sería otro lastre más para la campaña de Ricardo Ferro, quien carga con apoyos cuestionados como el del dirigente Pedro Pablo Trujillo, condenado en dos procesos diferentes por corrupción y amañar contratos públicos. (Lea: las condenas de Pedro Pablo).