De Catar a Venezuela, un solo boicot verdadero

Imagen del capitán de inteligencia de la policía venezolana que protestó desde un helicóptero 

Ahora que el ejército insurgente más antiguo del continente americano, ha entregado las armas para hacer política por otras formas – como la historia de las civilizaciones está abundantemente llena, desde los primeros judíos, hace seis milenios, adoradores de Urusalimum mermados a punta de espada por filisteos financiados por egipcios, hasta recientemente, y gracias a la UE y a USA, bien apertrechados soldados serbio cristianos, que en campos de concentración mataron de física hambre a miles de desarmados niños, mujeres y ancianos bosnio musulmanes –, ¿Qué tienen en común el medio árabe catarí Aljazeera.com con el medio latinoamericano Telesur.tv?

De entrada, medios de noticias que escapan con creces al impostado molde tradicional colombiano: abrumadoramente saciado de las noticias “más amables” o de aquellas “noticias del espectáculo” o de “los famosos”. Concretamente: del rentable ejercicio periodístico de banalizar el mal, el propio y el ajeno. Y sobre todo del ajeno que renta más (política y financieramente) y por el que mucho compatriota, de izquierda o de derecha, aun hoy firmemente cree que las Cruzadas fue cosa de la vieja película Disney del Rey Ricardo o que la guerra de los “seis días” en 1967 fue la gesta de los hijos de Dios (claro el judío) contra los barbaros palestinos encerrados hoy en la cárcel a cielo abierto más grande del mundo, entre el Sinaí (a dónde van los soldados católicos colombianos a “vigilar” la paz y el despojo de una guerra milenaria) y el mar Muerto.

Ambos medios nacieron en los 90 del siglo pasado. Ambos medios rápidamente crecieron en una audiencia intercontinental hastiada del ninguneo y de la banalización. Ambos medios cimentaron un staff de periodistas, freelancers y cronistas, que originan a diario noticias sobre decenas de parajes, países, culturas o conflictos que jamás vimos, oímos o leímos por los dos únicos canales de Tv, las dos únicas emisoras, los dos únicos periódicos y las dos únicas revistas de histórica cobertura nacional hasta bien entrados los 90 en Colombia.

¿Que tienen ambos una orientación política? Claro. ¿Quién no la tiene? O de que otra manera, por ejemplo, se entiende que en pleno siglo XXI existan tantas religiones y sectas monoteístas, donde sus gerentes o líderes pregonan y hasta financian guerras a nombre de su único “Dios”, sin que hasta ahora ninguna haya entregado sus armas.

Hoy ambos medios, tienen en común la amenaza del corporativismo mediático mundial, que en sus tentáculos políticos y religiosos, busca acallar y censurar por siempre.

Del medio latinoamericano, tras la muerte de Hugo Rafael Chávez Frías en Venezuela (primera reserva mundial de petróleo), los nuevos gobiernos de derecha de la región que se afincaron gracias a este hecho mediáticamente rentable (pragmatismo, llaman por acá), cerraron su financiación: Brasil y Argentina. Sin embargo aún recibe el apoyo, además del venezolano, de países latinos que ven en la libertad de expresión, una digna talanquera para no volver a ser el patio trasero de nadie. Menos de un poderoso país gobernado por un vulgar e ignorante “famoso”.

Del medio árabe, se cierne la amenaza o boicot económico de los reyes árabes de los saudís, de los Emiratos, Bahréin e incluso Egipto (la Colombia de África), contra el reino de Catar (tercera reserva mundial de gas) gobernado centenariamente por la familia Al Tahni y financiadores de Aljazeera.com.

Del medio latinoamericano, quienes le apoyamos buscaremos legalmente que las compañías grandes y pequeñas de TV por cable o satelital en Colombia, la incluyan en su oferta televisiva a pesar de la enorme presión religiosa y política, que muchas de estas empresas afrontan regionalmente para no trasmitirla y ofertar otra agenda noticiosa. Enseñar y recordar a los de la generación X, a sus hijos la generación Y o millenials y a su descendencia Z o post-millenials, que en Colombia el espectro electro magnético, incluida la banda ancha y el cable óptico, ha sido y es del Estado, así este albergue a funcionarios que fueron antiguos empleados de los dos únicos medios corporativos colombianos.

Del medio árabe, está la multiplicación voluntaria de los lectores de esta carta abierta que dice más que lo que se puede decir en esta columna: http://www.aljazeera.com/news/2017/06/open-letter-al-jazeera-170626125049180.html

Como corolario, ambos medios lo más común que tienen, es que sus poderosos detractores reciben o al menos tienen acuerdos militares y comerciales con la poderosa diáspora judía del nacionalismo sionista, a pesar de la histórica diferencia de sus dioses únicos.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, ingeniero agrónomo, propietario de
la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

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