¿De verdad el ‘Socio’ conspira contra Jaramillo?

 

Jaramillo y el Socio

El alcalde de Ibagué carga de nuevo contra el narcotraficante, quizá para distraer la atención.

Ahora cuando los que le vendieron tierras al Socio, cuando cogieron al Socio pregunten a ver en dónde cogieron al Socio, en dónde en la sabana cogieron al Socio, quién le vendió esa finca, ahora entonces son los que manejan periódicos y radios, a mí sí me preocupa eso, que los testaferros y los que negociaron con el Socio son los que ahora tienen la radio, tienen el periódico, tienen la televisión. Y entiende uno perfectamente por qué le quieren tirar a uno (sic)”, dijo Guillermo Alfonso Jaramillo en un acto de rendición de cuentas del Ibal, hace algunos días.

Pero hábilmente el alcalde no da nombres, ni personaliza los temas, porque sabe que podría verse envuelto en problemas legales. De suma gravedad la acusación que deja caer sobre los medios de comunicación de Ibagué a los que señala de estar patrocinados con dineros del narcotráfico y que dichos señalamientos no merezcan sendos rechazos de la Fundación para la Libertad de Prensa, Flip; mucho menos de las asociaciones locales que agremian (con diversos y variopintos propósitos) a periodistas de Ibagué y el Tolima.

Nada nuevo bajo el sol. Un tema recurrente que viene machacando el curtido dirigente político desde la campaña de 2015 cuando dijo que un candidato se habría reunido con Eduardo Restrepo y que este habría entregado 500 millones de pesos para ‘engrasar’ en las elecciones.

Ese ‘misil’ iba para uno de sus contendores, Jhon Esper Toledo, quien no solo negó las acusaciones, sino que contestó que el que se había reunido con el ‘Socio’ había sido el propio Jaramillo, en el periodo en que este fue gobernador del Tolima (2001 – 2003). En efecto, y bajo los buenos oficios de la Iglesia Católica, el entonces gobernador Guillermo Alfonso Jaramillo llegó a conocer al narcotraficante huilense en la sede arzobispal de Ibagué, donde Eduardo Restrepo trató de justificar sus negocios, dinero y propiedades que comenzaban a levantar preguntas en Ibagué.

Toledo perdió y Guillermo Alfonso Jaramillo subió (una vez más) al poder. No es claro si la plata que invirtió el narcotráfico en la campaña no sirvió o si fue un mero distractor del médico especialista en cardiología infantil para generar titulares, odio y divisionismo (como ahora) en la ciudad.

La historia de ‘El Socio’ es bien conocida: heredó la estructura de Henry Loaiza, el ‘Alacrán’, fue capturado, lo extraditaron a Estados Unidos, pagó condena y regresó a descontar las sentencias que tenía en Colombia por narcotráfico y por financiar el Bloque Tolima de las Auc. Se le absolvió por enriquecimiento ilícito y hace dos años anda como Pedro por su casa en eventos públicos, la Feria Agropecuaria, y en discotecas de Ibagué.

Fiscales especializados de Bogotá también archivaron procesos contra Restrepo por los asesinatos del abogado y veedor Félix Eduardo Martínez; y el de Juan Carlos Gastelbondo, alias el ‘Pecoso’, una persona que se afirmaba trabajaba con el narco huilense que se asentó en el Tolima desde los años 90.

En Ibagué, magnificaron el papel que cumplía Restrepo en la mafia. Él era un ‘lavaperros’ de alias ‘Jabón’. Wilber Varela decía que era un payaso, que lo hacía reír mucho. Lo que ocurre es que fue muy ostentoso con su plata y se pintó. Pero hay cosas que afirman que no son ciertas, leyendas”, le dijo a este medio un investigador retirado que rastreó al Socio hasta lograr su captura.

Para el archivo, vale recordar el rimbombante e inexacto titular del desaparecido Tolima Siete Días al momento de producirse la aprehensión de Restrepo Victoria: “cayó el Pablo Escobar tolimense”.

Y no es que estemos defendiendo al Socio y sus actividades. Claro que es de suma gravedad haber traficado con droga que envenena a los jóvenes y a la sociedad entera. Por ello debe merecer, no solo el reproche judicial, sino también el social, y que ningún ibaguereño sea permisivo con sus fiestas, parrandas y con sus noches de cine que inauguró recientemente con una moderna sala, de nombre Cinema Metropol, en una finca que posee en la parte alta de Ambalá, y la que Jaramillo también prometió demoler ya que no contaría con los permisos respectivos.

El Socio en la Feria de Ibagué

Lo que se conoce en la actualidad de Restrepo es que está disfrutando de los goces y placeres de la vida. Siempre se le ve con bellas mujeres y dando rienda suelta a sus caprichos. No en vano, el Socio logró salvar de la extinción de dominio más de 900 bienes inmuebles que le fueron incautados en primer término pero que tuvieron que devolvérsele al ser absuelto por el delito de enriquecimiento ilícito. La misma justicia debería determinar si el narcotraficante sigue implicado en actividades ilegales o conspirando a la sombra, usando medios y estaciones radiales contra Guillermo Alfonso Jaramillo, como lo deja entrever el alcalde.

Lo que se ha visto en 24 meses de gestión es un mandatario que caza peleas con los gremios, los medios, los empresarios, los políticos, mientras sus promesas de obras y grandes realizaciones se diluyen. En dos años que quedan de mandato es lógico pensar que las pugnas continúen y que se siga utilizando el nombre de Eduardo Restrepo Victoria para echar a rodar conspiraciones y ‘globos’ sin ningún tipo de fundamento, tal vez para distraer la atención sobre denuncias de contratación amañada que se hacen desde los medios y veedurías como la licitación de $27 mil millones en el Ibal, el contrato del alumbrado de 2016, el favorecimiento a un familiar con el contrato de Infotic en Tránsito; y los problemas endémicos que agobian a Ibagué como la inseguridad, el desempleo, la movilidad o el acceso a agua potable.

También hay que decir que el alcalde no tiene un equipo estable, técnico y profesional de colaboradores y que los cambia al vaivén de las conveniencias políticas o dependiendo del humor con el que amanezca. Tan solo en la Secretaría de Gobierno van cuatro funcionarios en encargo o en propiedad y lo que se ve es el espacio público invadido, las calles tomadas por la ilegalidad, o el aumento de los robos y atracos en todas las zonas de la capital tolimense.

¿Pasará algún día Ibagué la página sobre el tema de alias el Socio?

¿Seguirá encontrando Jaramillo credibilidad más allá de su círculo de áulicos y defensores en las redes sociales en las especies que cada tanto echa a rodar?

Preguntas que deberían hacerse los ibaguereños y responderlas en su fuero interno para la autocrítica de cada quién de las personas que están, de manera momentánea, en las instancias de poder.

*Este es un editorial del director de A la luz Pública.

Deja un comentario