De “votos” y de “botas”

Foto: semillas.org

Presintiendo la mezquindad humana de los congresistas, las altas cortes blindaron el proceso de negociación entre el gobierno y las ex-Farc; previendo como ya es costumbre, las malas intenciones de algunos legisladores, que intentarían a fin de mantener su estatus y sus privilegios cambiar las reglas de juego con miras a la próxima campaña electoral; un país que ha sido gobernado 227 años con las mismas familias y habla de cambio cada cuatro años es un país que necesariamente tiende a involucionar.

De tanto en tanto se les da el dulce a los demócratas y por supuesto al pueblo. No hay tal oposición política cuando se vota en bancada contra el pueblo y en favor de multinacionales monopolios y financiadores políticos; ellos modifican el código penal para que quienes han lavado su dinero y ocultado el fruto de sus vagabunderías no tengan que pagar un solo día de cárcel y si lo hacen sea en sus mansiones, sin que sus bienes productos de ilícitos sean tocados.

Por primera vez en la historia de nuestro país se escogieron 16 zonas fundamentales de alto impacto de la violencia y el conflicto armado afectados no solamente por la guerra entre el estado y las ex-Farc sino por la guerra paramilitar y la misma guerra del Estado contra los campesinos cultivadores de coca, colonos, mineros artesanales, etc.

Muchos son los factores de violencia que ha encarnado y dejado dolor a lo largo y ancho del país; a esas 16 zonas especiales se les conoce como las Circunscripciones Especiales de Paz, cada una de ellas tendrá la oportunidad de tener un Plan de Desarrollo Especial Territorial (PDET) que tiene por supuesto un componente de inversión rural multimillonaria ; en el Tolima son solo cuatro municipios de circunscripción especial y sin embargo hay un solo PDET, el del municipio de planadas, en regiones como el Cauca, la circunscripción son 24 municipios o el Sur de Bolívar donde la circunscripción son siete municipios.

Se aprobó en los acuerdos que cada zona tendría una representación política, el derecho a un representante a la Cámara, elegido por los campesinos, sobrevivientes del conflicto armado, organizaciones de la sociedad civil y o por las víctimas, sin importar el victimario, para representar los intereses de los sobrevivientes y las víctimas del conflicto armado en el Congreso de la República, a fin de llevar a la cámara baja y alta del Congreso las necesidades de sus pueblos históricamente abandonados, con derecho a voz y voto como cualquier otro senador y representante del país con la única diferencia que no necesitará, ni maquinaria política, ni umbral electoral, puesto que entrará de una plancha compuesta por hombre y mujer el que más votación tenga; esto significa 16 voces de sobrevivientes en el Congreso que no le deberán su curul a ningún partido político, sino a la voluntad de sus votantes.

Eso realmente es lo que los tiene tan molestos, no poder controlar esa votación que la votación sea rural y que tengan que untarse de boñiga de vaca y de las manos sudorosas de nuestros campesinos, tener que caminar por trochas estrechas y algunas inexistentes para ir y recoger unos cuantos votos; pero no solamente eso les molesta sino el solo hecho de no poder controlar los dineros del PDET. Por primera vez se pretende que las comunidades sean las que determinen cuáles obras de infraestructura rural deben hacerse y por supuesto con quienes se hará, cada obra requiere consulta previa a las comunidades, untarse de pueblo que llaman.

Pero más allá de eso, el fondo de la discusión es la Presidencia de la República, estas zonas especiales, moverán indiscutiblemente la balanza electoral, pues al estar priorizadas, inclinará la votación y podrá definir la Presidencia en la próxima contienda. Se han inventado toda clase de cosas, que son 16 curules para las ex -Farc, que son de la mafia, de los mineros, de los borrachos, etc. Ya saben, el ladrón juzga por su condición.

Cierto es que muchas de esas víctimas son falsas, aprendieron a vivir del sistema, a colarse con la complicidad de funcionarios inescrupulosos que hoy posan de decentes y aspiran al Senado, recibiendo las migajas del mismo. Adquirieron algunos la nueva ciudadanía “ser desplazado” y la portan cual medallita olímpica, como si hubieran de ser tratados de manera preferencial, los reales, jamás presumen semejante amarga situación.

Por eso, los candidatos, deben haber retornado a sus lugares de expulsión, vivir y tener trabajo social allí o estar incluido en el registro único de víctimas y no puede aspirar quien ya lo haya hecho por algún otro partido tradicional o movimiento político…¿cuál politiquero tradicional cumple ese requisito? ninguno, por eso no pueden poner sus candidatos ‘sacamicas’ y ante tal dificultad, calumnian, injurian y desprecian a las victimas argumentando que somos mafiosos, guerrilleros, comunistas y que hasta nos comemos los niños…

La mezquindad de los senadores no les permite pensar en que existen otros, con derechos, solo ven en el campesino a quien pueden explotar, el campesino, lleva a su mesa la comida, tributa y les vota, pero ellos, no quieren siquiera permitirles hablar….

Dejen que hablen, aprendan, propongan, ‘naides’ nació aprendido, pero sin duda en un país de devotos y de ” botas” es más importante una sílaba que el derecho de los campesinos a tener voz y voto.

Las circunscripciones de paz, son un hecho, ya han hablado las cortes y se debe respetar lo acordado, mientras los campesinos se mueven con sus candidatos, en el Tolima, aún esperan el tamal y los 50 mil pesitos…para votar por el que diga “el dotor”.

Yo partiré al Sur de Bolívar, apoyaré con nuestro trabajo y experiencia a los sobrevivientes en el camino al Congreso de la República, haremos que se cumpla lo acordado: formalizar la tierra, sustituir cultivos ilícitos, desminar, devolver los muertos a sus deudos, sanar, seguir luchando y seguir creciendo; gente buena hay en todo lado, nadie es profeta en su tierra y en todo lado se cuecen habas.

No se dejen quitar la oportunidad histórica de ser escuchados, yo lo haré con alma, vida y sombrero, por Himad Abdalla Choser e Isauro Román (cacaotero de Sur de Bolívar), defensores de derechos humanos que merecen todo mi apoyo, consideración y respeto, aún buscamos la mujer que ha de acompañarlos en el trecho, son tantas y tan buenas todas que me temo, serán benditos entre las sureñas.

No vamos a parar, no van a despojarnos de nuestro derecho a luchar.

Por: Nubia Flor Russi, defensora de Derechos Humanos.

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