Defensa de la vía Murillo – Manizales se asume con devoción y firmeza

Miguel Salavarrieta

Dos contundentes anuncios por parte del ministro de Hacienda y el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), la evasiva de Alternativas Viales para enfrentar la comunidad (como lo hizo cuando todo era color de rosa), la intervención nada convincente del Ministro de Transporte la semana anterior en Ibagué y un Tribunal de Arbitramento que decidirá la suerte de la APP Cambao – Manizales – Ibagué – Honda, presagian que la pavimentación de la vía Murillo – Manizales pasaría de ser un sueño de 90 años al más grande y frustrante “conejo” de la historia regional.

Para hacerle frente a esta situación la institucionalidad, la sociedad civil, las veedurías y la clase política han cerrado filas en el más sensible y unificado colectivo dispuesto a todo para que este anhelo que es la más clara posibilidad de desarrollo no se frustre. Es tan contundente la posición de estos ciudadanos que no están en condiciones de aceptar los “arreglos parciales” que planteó el vicepresidente de Gestión Contractual de la ANI, Andrés Figueredo Serpa, quien expuso varios escenarios obviamente supeditados al fallo del Tribunal de Arbitramento, pero para el colectivo “la obra se hace o se hace”.

El colectivo ha alcanzado tanta fuerza que a la agenda de reuniones, al trabajo informativo y publicitario, a la permanente intervención en medios de difusión se ha sumado el aporte del arte con una pegajosa composición musical del talento de música popular Julián Rodríguez Vallejo, cuyo coro con mucho acierto señala que “Esta es una de las cosas/ que nos vienen preocupando/ tanto que nos la anunciaron/ y aquí estamos esperando”. Y es que esta iniciativa se convirtió en la esperanza de redención económica, especialmente de Líbano, Murillo y Villahermosa, con toda una serie de proyectos que ahora si se podrían emprender por las bondades que brindará la nueva vía. La pesadilla empieza, según Parques Nacionales, cuando en noviembre de 2016 Alternativas Viales cambia las reglas de juego obligando a la autoridad ambiental a declarar inviable el proyecto porque en algunos sectores la vía se traslapa con el Parque Nacional de los Nevados a lo que se suman los impactos negativos a las áreas protegidas. Así las cosas, sin viabilidad no hay proyecto, ni cierre financiero, ni mucho menos obra de Murillo a Manizales.

A esta incertidumbre jurídica, se suma la “suspicacia” de quienes han estado en la lucha desde cuando se concretó el proyecto ya que tienen muy presente que para esa época el actual ministro de transporte se desempeñaba como alcalde de Manizales y al parecer no simpatizaba mucho con la iniciativa. De este proceso lo único claro es la posición del colectivo defensor del proyecto y del ecosistema, que cuenta con el apoyo de los gobernadores de Tolima y Caldas y al que se le han venido sumando las autoridades de las localidades ubicadas en el área de influencia de todo el corredor vial más otros mandatarios de los municipios por donde pasa la carretera que de Cambao, en San Juan de Rioseco, conecta con la capital de la República. El colectivo considera que este es un tema de grandeza y de justicia con desarrollo social.

En este movimiento en cabeza de los alcaldes de Líbano, Murillo y Villahermosa hay un interesante grupo de ciudadanos, entre empresarios, líderes sociales y de opinión, medios de comunicación, junto con congresistas, diputados y concejales que han expresado su solidaridad con esta causa, dando mayor fuerza a este justo clamor por el presente y sobre todo por el futuro de esta región, porque la vía no solo deja a los manizaleños y caldenses 60 minutos más cerca de Bogotá, sino que abre el camino al desarrollo de una vasta región que se ha venido rezagando. La lucha hasta ahora comienza, pero si mañana las noticias hablan de que se bloqueó la autopista Panamericana, no se preocupen, no son las Farc, ellos están en otro cuento, son ciudadanos indignados pero pacíficos que reclaman su vía, su carretera verde y de progreso.

Por: Miguel Salavarrieta Marín, periodista independiente.

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