Del indignado al cómplice: solo un voto

Iván Duque / Foto tomada de Twitter @IvanDuque

A solo un mes de posesionarse en la Presidencia de la Republica, la cuadriga de ultraderecha (CD, CR, partido de la U y la vulgar dupla liberalismo-conservatismo) que se retomó y tal vez refunde a Colombia, repentinamente el Ibagué político y los ni-ni provinciales se rompen públicamente las vestiduras por el hecho que algunos sobresalientes ladrones de cuello blanco que complacientes aprobaron destruir los espacios deportivos y alzarse con el dinero público, sean nombrados en el gobierno de la cuadriga guerrerista.

Por fortuna, para el aproximado 33 % que el pasado 17 de junio no votamos a la cuadriga en los 47 municipios del Tolima, no tendremos porque indignarnos, dado que sencillamente no fuimos cómplices de la hecatombe moral y de violencia que se cierne sobre el país desde el 7 de agosto (si no antes).

Que ufanos y orondos se paseen por la corte de la cuadriga o por su virreinato instalado en la anteriormente bautizada por la prensa áulica como Casa del Terror en el barrio la Pola de Ibagué, algunos de los 375 mil cristianos pro-barrabás (católicos o evangélicos) o sus edulcorados líderes o políticos con prontuario criminal al alza, es cosa que atañe a la antropología de la barbarie o en términos de Erich Fromm, a la patología de la normalidad.

Afortunadamente, según la emisión de este viernes del noticiero de la Voz del Tolima, el Concejo de Ibagué en pleno (justo es, con algunas disidencias), honró su palabra de servir a la justa causa de la destrucción y el saqueo de escenarios deportivos, al impedir una epístola de protesta por dichos nombramientos y dirigida a la corte de la aun sin posesionarse, cuadriga.

Es de aplaudir lo consecuente que son estos hombres y mujeres concejales con sus ideales.

Pero bueno, es preciso enseñarles a los indignados ibaguereños del 66 % y de paso al Concejo en pleno, dos recientes ejemplos de dignidad, que talvez les sacien y les aborten su ansia indignante para con el nuevo gobierno de la cuadriga, y más bien les arrime a lo suyo, la complicidad:

El pasado 22 de junio, la dueña del restaurante Red Hen en el municipio de Lexington (Virginia, USA), le pidió cortes pero dignamente a la señora Sarah Huckabee Sanders, Secretaria de Prensa de la Casa Blanca del Presidente Donald Trump, que abandonara su restaurante porque no atendía gente que trabajara para un gobierno “inhumano”, a raíz de la separación de los niños latinos inmigrantes y porque “sentía la necesidad de hacer valer los ‘estándares’ del restaurante, como ‘honestidad, compasión y cooperación’ y que, por ese motivo, le pedía por favor que se marchara del local”. (The Guardian, jun 23ElPais.com, jun 24).

Luis H. Rodríguez y Andrés Botero

El pasado lunes tres, la profesora de escuela y madre Kristin Mink sosteniendo a su pequeño hijo, se dirigió dignamente hasta la mesa del restaurante en Washignton D.C. (USA) donde almorzaba Scott Pruitt, Director de la EPA la poderosa agencia gringa para el medio ambiente, a pedirle a este que renunciara en estas dignas frases: “Este es mi Hijo. Él ama a los animales. Él ama el aire limpio. Le encanta el agua limpia… Mientras tanto, se están reduciendo los estándares de combustible sólido para automóviles y camiones en beneficio de las grandes corporaciones. Merecemos tener a alguien en la EPA que realmente proteja nuestro medio ambiente, alguien que crea en el cambio climático y lo tome en serio para el beneficio de todos nosotros, incluidos nuestros niños. Te exhorto a que renuncies antes de que tus escándalos te expulsen”.  Pruitt renunció este seis de julio, tres días después de la afrenta de dignidad de Kristin y su nene. (Ver video en Democracy Now!)

Como se ve al 66 % de ibaguereños y tolimenses (junto a los ni-ni provinciales y los del Moir del señor Robledo) que el pasado 17 de junio entronizaron a la cuadriga, no les queda de otra sino bajarle al ataque de indignación por los nombramientos del nuevo señor presidente (y paisano, según nos vende la prensa áulica) a los que tiene pleno derecho, y a cambio hacer lo suyo: eternizar la complicidad.

De eso se trata.  Es decir, que además del silencio cómplice por los 311 líderes sociales asesinados desde 2016 hasta estos días de mundial in crescendo, esta complicidad se extienda para que vuelva el Hospital Militar Central a recuperar su desaparecido récord (tras la firma de la paz estable y duradera) de atención a decenas de miles de soldados y policías pobres mutilados o heridos en combate, pues tanta Paz es indignante, según los cómplices electores de la cuadriga.

Del dicho al hecho, hay solo un paso.  De la vergonzante indignación a la complicidad, solo un voto.

Demasiado tarde.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, Ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

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