Deportes Tolima no juega bien

YEMMIL_ARMANDO

El fútbol es, quizá, uno de los pocos deportes donde se gana jugando mal. En el baloncesto un partido mal planteado lleva a la derrota, en el tenis de campo una mala actuación termina en desilusión, en el golf la mala puntería y falta de técnica hacen perder la partida. En el fútbol se puede jugar mal 89 minutos y en la reposición, en un contraataque llega el gol y se gana un partido que nunca se debió haber ganado.

El Deportes Tolima 2013, bajo la dirección técnica de Carlos Castro, para quien escribe estas humildes líneas, no juega bien, pero solo ha perdido un partido. No tiene un estilo de juego que lo caracterice, en ocasiones es muy plano y sin variantes ofensivas, supeditado a la habilidad de Chará, a los cambios de ritmo de David Silva, a un gesto técnico de Andrade ó Merino, ó a una volada de palo a palo de Antony Silva.

El Tolima de Bernal era vertical, el de Hernán Torres equilibrado, pero el de Castro no parece ni lo uno, ni lo otro, pero aún así pierde poco. Es muy difícil creerle a un técnico que se para en la raya con sudadera, buso blanco y un chaleco azul, como si estuviese dirigiendo en una cancha del parque deportivo o en el Jordán. Carlos Castro es un excelente ser humano, humilde, noble, conocedor del fútbol, pero un técnico de un equipo profesional no puede pararse, delante de 10, 20 ó 30 mil personas y frente a las cámaras de la televisión nacional y mundial, vestido de esa manera. Una cosa es dirigir en sudadera a niños y otra dirigir en una liga profesional y en la COPA LIBERTADORES.

Mientras escribo esta columna el Deportes Tolima tiene una sola derrota, en 8 partidos, pero sin mostrar un buen fútbol. Algunos dirán que los torneos apenas arrancan y que al equipo le falta acople por los jugadores nuevos, otros dirán que no importa el cómo sino ganar. Para quienes adoramos éste lindo deporte nos importa el cómo, la manera como se construye una victoria, aunque no sobra decir que mientras se gane ese cómo puede progresar de manera positiva.

Carlos Castro solo ha perdido un encuentro pero aún le falta mucha “ropita” para ser técnico de un equipo profesional, su manera de dirigir no convence, sus cambios no logran generar credibilidad, aunque rescato su manera vehemente de pararse en la raya mientras dirige al equipo.

En el último partido de copa libertadores perdió la tranquilidad colocando cuatro delanteros y sacando al marcador derecho, Otálvaro, quien era el que más salida le daba al equipo. Un técnico de fútbol no puede dejarse llevar por la desesperación del hincha que le pide a gritos cambios, un técnico de un equipo profesional no puede dejarse llevar por las emociones y pasiones, debe guardar su inteligencia, saber mover sus fichas en los momentos claves del partido, saber leer lo que le propone el rival, no apresurarse a ingresar delanteros sin lectura táctica previa.

No me gusta el fútbol de Tolima y solo espero que en las próximas fechas no haya sorpresa ESPINO…ZA en la dirección técnica del equipo.

Por: Yemmil Armando Aragón

Periodista deportivo

Acord-Tolima

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