Derecho a la oposición política. Lo que es y lo que no es

Imagen de referencia.

La oposición política se identifica como un resultado del pluralismo, así como del derecho al disenso (a oponer). De ahí que los partidos políticos de oposición están llamados a canalizar el inconformismo con el propósito de censurar (cuando así lo estimen conducente) las decisiones del Gobierno. Lo anterior alude al desarrollo del derecho a la oposición política.

Por la complejidad que reviste las demandas sociales y la característica del no forzoso de la función mediatizadora de los partidos, hacen de la oposición un derecho que no se circunscribe a ellos, sino que se extiende a toda la sociedad civil. De ahí la aplicación del mantenimiento o fortalecimiento de la democracia que es uno de los pilares de un Estado social de derecho.

El derecho a la oposición, por su parte, se caracteriza también por una manifestación del derecho a la libertad de expresión; se afirma así por cuanto la misma Constitución consagra dicha libertad. Esta es otra e importante aplicación del derecho a la oposición política, como manifestación o modalidad del ejercicio de la democracia. Se advierte que su aplicación debe ser proporcional (cumplir estos tres estándares: necesario, adecuado y proporcional en sentido estricto), por cuanto no es una garantía absoluta.

De esta manera, los partidos políticos que no participen en el Gobierno pueden perfectamente ejercer libremente la función crítica, la libertad de expresión crítica. Por eso se afirma que se está frente a un derecho que tienen aquellos que no hacen parte del Gobierno, así como también una función indispensable para el mantenimiento y fortalecimiento del pluralismo y de la democracia. Desde luego, como hemos insistido en varias ocasiones, los partidos deben actuar con sentido social que trabajen por y para el pueblo, permitiendo así el cumplimiento adecuado de los fines esenciales del Estado.

Por: Paula Yulieth Arana Guaraca
Estudiante de la Universidad del Tolima

Deja un comentario