Diez conclusiones que me dejó la primera vuelta presidencial

El 27 de mayo se cumplió en Colombia la primera vuelta presidencial con un total de 19 millones 636 mil 714 votantes (53 %). El potencial electoral era de 36 millones 783 mil 940 posibles sufragantes.

A continuación enumero diez puntos relevantes que me dejó está fiesta democrática.

1. Lo más importante y así los enemigos del acuerdo de paz no les interese ver esta realidad, fueron las elecciones más tranquilas de los últimos 20 años. Desconocer esto es estar muy lejos de la sensatez. No hubo ningún hecho importante que lamentar.

2. Mejoramos en materia de abstención, pero falta mucho. En el 2014 en primera vuelta votaron 13 millones 210 mil personas aproximadamente y
hubo un 60 por ciento de indiferencia. En esta contienda 2018 fueron más de seis millones de votos por encima con un 47 por ciento de abstención. No obstante, cerca de la mitad del potencial electoral se quedó sin ejercer su derecho al sufragio. Las segundas vueltas polarizan y movilizan más votos, esperemos que sea así.

3. El Estado debe mejorar ostensiblemente en la pedagogía electoral. Duele más de 243 mil votos nulos y más de 41 mil votos dirigidos a Viviane Morales, quien se había retirado y adherido al candidato, Iván Duque. De igual manera, todavía hay mucha gente que cree que el voto en blanco se le suma al ganador, pide las cartillas sobre el maltrato animal y el tarjetón para bajarles el salario a los congresistas. Esto muestra un problema serio de desinformación. Lo grave es que esto termina afectando la imagen de los candidatos porque muchos colombianos creen ciegamente en las cadenas y mentiras de WhatsApp y redes sociales.

4. El uribismo no es mayoría. El candidato de Uribe sacó un poco más de 7.5 millones de votos eso equivale a aproximadamente el 20 por ciento del potencial electoral. Así que los uribistas posiblemente colocarán presidente, no por tener el mayor caudal electoral sino porque los indiferentes a la política siguen siendo muchos (47 por ciento) y los demás votantes simpatizaron con otras propuestas.

5. Las redes sociales no eligen presidente queda claro. En Facebook y Twitter, Petro y Fajardo, eran invencibles en la última semana previa a elecciones. En efecto, de nada sirve ser tendencia en lo virtual si los posibles electores no se mueven en lo real: las urnas.

6. La maquinaria sí funcionó, pero no a favor de Vargas Lleras. La mayoría de la clase política tradicional, tal como lo había revelado en una columna anterior, está con Duque. Los políticos son sabuesos y el olfato les permite negociar con el que tiene más posibilidades de triunfo.

7. La propaganda negra a lo Joseph Goebbels (ministro de propaganda Nazi) sigue dando réditos. Las calumnias, infamias y las ignominias, fueron protagonistas de esta contienda electoral. El debate se centró más en denigrar de los candidatos que en discutir sus propuestas. Cayó en lo más sucio y ruin la ciudadanía.

8. La cultura política del colombiano es muy baja. La gente creyó más en los memes que en las propuestas. Tal como lo dijo en su momento el escritor tolimense, William Ospina: “son las ciudadanías las que hacen a los buenos presidentes y no lo contrario”. La nuestra es una sociedad con muchos antivalores y con falencias serias en educación.

9. Me hubiera gustado ver a Fajardo en segunda vuelta porque creo que tenía con qué ganarle al de Uribe, sin embargo, no perdió por culpa de Petro. He leído memes que culpan a los electores de Petro por preferir a un guerrillero que a un profesor. Lamento decirles que casi la mitad del país no votó y que 7.5 millones de personas votaron por el que dijo Uribe.

9. Solo en Colombia un hombre con la preparación, formación y experiencia de Humberto de la Calle, saca el dos por ciento del total de votos. Del otrora glorioso Partido Liberal, no queda sino su desprestigiado nombre. Mil disculpas le quedamos debiendo los colombianos a este señor.

10. Mi voto será por Petro en segunda vuelta, esperando que no me dejen de hablar, ni me vayan a odiar los amigos y familiares latifundistas (sarcasmo) que lo ven peor que al propio Belcebú. La propuesta de gobierno del exalcalde de Bogotá, es acorde casi en todo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la Organización de las Naciones Unidas, por tanto, de lo único que lo deberían acusar es de plagio. Lo siento mucho pero como dijo en su pasada columna de la revista Semana, María Jimena Dussan: No le tengo miedo a Petro. Agrego, antes lo admiro porque solo un hombre de su talante puede dar una pelea tan desigual e injusta y aún así lograr cerca de 4.9 millones de votos.

De ganar Duque (lo más probable) actuando como demócrata que soy, aceptaré y respetaré la realidad que los colombianos escogieron. Confieso que todavía me cuesta imaginar a un fanático medieval como el exprocurador Ordóñez, como ministro de Educación, y al expresidente Álvaro Uribe manejando a su antojo dos ramas del poder público. Por consiguiente, ahí estaré para reconocer aciertos y con la vehemencia para escribir sobre las equivocaciones del nuevo gobierno.

Finalizo con esta máxima del escritor italiano e ícono de la literatura universal, Dante Alighieri: “los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral”, es por eso que tengo la convicción que mi voto deberá sumar a la democracia y no a la tiranía.

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy
Comunicador Social
Especialista en Educación Cultura y Política
Docente

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