Dolorán, la milagrosa pomada que cura el dolor de los colombianos

Imagen: revista Semana.

La marca sufrió la pérdida de su creador, Héctor Rivera.

«Adiós dolores. El dolor le tiene miedo a Dolorán’. La anterior publicidad que sigue sonando en los medios de comunicación y se mantiene viva en la mente de los colombianos fue la que hizo famoso a Héctor Rivera Garzón, el propietario de una droguería que inventó y patentó la famosa pomada Dolorán.

A los 90 años falleció en su casa del barrio la Pola, una zona tradicional de Ibagué, Tolima, región donde en 1953 le dio vida en su droguería a este producto insignia que combate toda clase de dolores.

«Sufre usted lumbago, calambres o dolencias musculares, sííí señor; padece tortícolis, torceduras, desgarros, golpes, molestias musculares de espalda y cintura, sííí señor», dice el famoso comercial de radio y televisión que aún se mantiene vigente.

En Ibagué quienes lo conocieron recuerdan que en una oportunidad Héctor Rivera decidió cerrar la droguería pero un vendedor alemán de los productos Schwarzkopf lo animó a no desfallecer por lo que siguió adelante gracias a que los proveedores extendieron los plazos de pago de los medicamentos que adquiría para su negocio en el centro de la ciudad.

Sus allegados recordaron hoy que un médico le aconsejó crear en su farmacia una pomada que aliviará dolores y molestias a la que llamaron Dolorán, la cual era promocionada en los medios de comunicación con la voz de su hermano Cristóbal Américo Rivera.

«Dolores le tiene miedo a Dolorán» y «Dolorán se frota y dolor se marcha», hacen parte de una divertida cuña publicitaria que que quedará para siempre en el corazón de los colombianos.

Otros señalaron que Rivera incluso visitaba los municipios del Tolima promocionando su producto que tuvo buena acogida «por sus enormes poderes curativos».

«Es verdad, los dolores le tienen miedo a Dolorán porque después de ser frotada la pomada en el cuerpo, se siente mucho alivio», dijo un habitante de Ibagué.

Una manera particular de promoción la hacía a través de películas de dibujos animados que llevaba a los pueblos del Tolima que frecuentaba para dar a conocer a Dolorán y que incluso sus compradores adquirían al menudeo.

Sus familiares lo definieron como «un soñador, un visionario que a punta de trabajo y creatividad sacó adelante esta maravillosa pomada que no puede faltar en los hogares».

«Su aporte a la salud es enorme por lo que su nombre y su producto perdurarán en la memoria de todos», dijeron allegados al creador de Dolorán.

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