Dos oficiales de la Policía golpearon a toda una familia en Lérida

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Fotoilustración.

Los uniformados, fuera de servicio y en aparente estado de embriaguez, atacaron a dos mujeres, a un menor de edad, y a un padre de familia.

Los hechos, ocurrieron el pasado domingo en la manzana 7 casa 8, del barrio Adrofasa, de Lérida, municipio del norte tolimense.

Allí se encontraba visitando a su progenitora, el señor Camilo Guzmán, un comerciante de Ibagué. Horas antes, este había tenido un altercado con un amigo del teniente Juan Gabriel Rodríguez Cárdenas, lo que motivó que el oficial le pegara un puño en la ceja izquierda, que hizo sangrar a Guzmán.

Cuando Guzmán regresó a su casa, luego de recibir cuatro puntos de sutura, se encontró con que el teniente Gabriel Rodríguez y el mayor Carlos Enrique Rodríguez Cárdenas (hermano del teniente), se metieron a la fuerza a su casa, rompiendo vidrios y forzando puertas. Una vez adentro, golpearon a la madre de Guzmán, la señora Luz Erley Guzman López, 53 años.

Luego, requirieron a la esposa de Guzmán, Blanca Liliana Poveda, 28 años, a quien encuellaron y le decían “dónde está el hp de su marido”. Los uniformados, llevaban un revólver al descubierto. El hijo de la pareja, de ocho años de edad, también sufrió lesiones en la cabeza y en el pecho (ver foto).

Ante lo sucedido, Camilo Guzmán se escondió y no salió, pero los dos oficiales le gritaban que lo iban a matar. Pasados quince minutos, los agresores se retiraron.

“La Policía nunca llegó”

En diálogo con A la luz Pública, Camilo Guzmán narró lo sucedido: “yo me encontraba en el centro de Lérida, el teniente me atacó y me cogieron cuatro puntos en la ceja izquierda. Tuve un altercado con el hermano de él en la esquina. A las cuatro de la mañana, llegaron ambos a mi casa, rompieron las ventanas, le pegaron a mi hijo, a mi esposa, a mi mamá. Me sacaron un revólver por la ventana. Tenemos un inconveniente con una persona con la que ellos estaban tomando. Ingresaron, rompiendo todo, porque no le pasé el candado a la puerta”.

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Camilo Guzmán

Aunque se llamó a patrullas de la Policía, los uniformados nunca llegaron, como si existiese solidaridad de cuerpo, y ni siquiera por haber sido un menor de edad afectado, se pudo lograr que atendieran el caso.

Guzmán, dijo que el coronel Néstor Peña, subcomandante del departamento de Policía Tolima, se presentó en Lérida, y les dijo que iba atender las denuncias, pero que no fuese a dar declaraciones a los medios de comunicación. En diálogo con noticieros radiales de Ibagué, el oficial negó haberse comprometido de esa manera.

No aparece la denuncia

El mismo día de los hechos, Camilo Guzmán acudió ante el CTI de la Fiscalía a denunciar, pero no le quisieron dar copia del escrito, tan solo le refirieron que la noticia criminal quedaba asentada con el radicado 2014 – 00037. Pero esta semana que la víctima fue a preguntar por las diligencias le dijeron que la denuncia no existía.

Guzmán contrató a un abogado y dice que llevará el caso ante la Dirección de la Policía y ante la Inspección General de la misma institución. “Si algo me pasa, a mi o a mi familia, responsabilizo a los señores Juan Gabriel Rodríguez Cárdenas y Carlos Enrique Rodríguez Cárdenas, pues estoy amenazado de muerte por ellos”.

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Lesiones del hijo de Camilo Guzmán

A la luz Pública conoció que el mayor Enrique Rodríguez, se desempeña en la oficina de planeación de la escuela Gabriel González de Espinal, mientras que el teniente Gabriel Rodríguez presta sus servicios en otra regional distinta al distrito del departamento del Tolima.

El teniente, hizo parte del curso 090 de la Escuela de Policía General Santander, uno de los cuales está en el ojo del huracán, por presuntamente haber integrado algunos de sus miembros “la comunidad del anillo”, una presunta red de prostitución al interior de la Fuerza Pública.

El mayor Carlos Rodríguez, no respondió a llamadas, ni a mensajes dejados en su buzón de voz, en búsqueda de comentarios.