Editorial: La metamorfosis de Camilo Delgado

Camilo Delgado

Este año el dirigente liberal mostró su verdadero rostro.

Hace algunos días informaba el diario El Nuevo Día sobre el cambio evidente en la actitud del abogado y concejal Camilo Delgado, quien estrenó su cargo de presidente restringiendo el acceso a algunas dependencias del Cabildo a la prensa, y en algunas ocasiones vociferando a modo de regaño a propios y extraños; cuando no es negando el saludo a los que antaño echaba el brazo por encima.

Irónicamente, Delgado es columnista esporádico de este periódico que hoy está censurando su actitud.

A muchos ibaguereños les cambió la percepción que tenían sobre Camilo Delgado luego que se hiciesen evidentes las mañas, trapisondas y componendas de este y otros de sus compañeros de bancada para elegir a un Contralor de Ibagué y a un Personero, con serios cuestionamientos de inhabilidad; o incluso cambiando las reglas de juego en el concurso establecido para la elección de dichos dignatarios del amaño de los concejales, que es bien sabido, no hacen el favor gratis, sino esperando que en contraprestación les nombren cuotas, les den contratos y ‘mermelada’ en esos órganos de ‘control’.

Y es que muchos veían en Camilo Delgado una figura joven, fresca y descontaminada en la política, que alcanzó a sonar como precandidato a la consulta del partido Liberal, mecanismo a modo de ‘tenaza’ que tenía esta colectividad para poner alcalde de la ciudad y asegurar el poder a corto y a largo plazo.

La realidad es bien diferente y muestra que las ironías y contradicciones han gobernado la trayectoria del hábil, y ahora exitoso Delgado, hasta para conseguirse cátedras universitarias en varios centros educativos locales, donde debe de pontificar con los estudiantes sobre la ética, la moral, las sanas costumbres, y la coherencia que se debe mantener entre el discurso y las acciones de cualquier ciudadano decente.

Hijo del excontralor y empresario del sector de la seguridad privada Álvaro Delgado Cruz, Camilo Delgado se inició en la burocracia durante el gobierno del exalcalde Jesús María Botero (2008 – 2011), donde fue nombrado director de la oficina de Espacio Público, cargo que utilizó como trampolín a fin de lanzarse al Concejo y obtener la curul en los comicios de 2011.

En Ibagué desde hace años ha hecho carrera la ‘Puerta Giratoria’, utilizada por decenas de personajes para trabajar en lo público direccionando obras y contratos para luego lanzarse y ‘coronar’ en la política, con lo que al ciudadano de a pie le queda muy difícil no votar o diferenciar al funcionario que antaño le pavimentó la calle o le arregló el parque, y no ir a corresponder con el favor. A esos personajes nos les parece contrario a la ética y la decencia ejecutar esta perversa práctica. (Lea: la puerta giratoria de la política).

Con la llegada al poder de Luis H. Rodríguez, la opinión y las redes sociales vieron tronar a un ‘independiente’ Delgado que dizque hacía oposición al mandatario más impopular de los últimos años en la capital. La independencia de Delgado hacia el Ejecutivo duró hasta que una emisora local reveló que el concejal tenía laborando en la Alcaldía a una mujer con la que mantenía relaciones, y además había procreado un hijo, mismo que aunque reconoció legalmente, no lo hacía en su círculo social y afectivo. La dolida madre dio a conocer el caso en esa radiodifusora.

En este punto, A la luz Pública quiere dejar en claro que respeta la intimidad del presidente del Concejo, y que si se hace mención al asunto es por cuanto allí confluyen asuntos del ejercicio público de Camilo Delgado que traspasan la frontera de lo reservado, pues es claro que dicha persona no entró a trabajar a la Alcaldía por un concurso de méritos sino por recomendación expresa del dirigente político.

Ramiro Sánchez

Camilo Delgado, posesionando al suspendido contralor de Ibagué, Ramiro Sánchez.

Otra contradicción: Camilo Delgado se opone a la mega minería y sentó su posición en contra de la mina La Colosa, y desde la presidencia del Cabildo es uno de los principales impulsores de la consulta minera propuesta por el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, algo que es respetable y para nada censurable. Lo extraño es que otra excompañera sentimental del concejal labora para la firma AngloGold Ashanti, lo que sin duda genera dudas y dejará a más de uno con el ceño fruncido, amén de que parte de la manutención de su retoño es cubierta por la megaminería qué él dice combatir.

Como si fuera poco, Delgado incumplió los pactos políticos que ordenaban entregar la presidencia del Cabildo en junio, quedándose todo el 2016, pero no por altruismo o sentido de deber para con lo público: en juego está el abultado presupuesto de contratación del Concejo, direccionado por el presidente, tasado en la nada despreciable suma de 800 millones de pesos anuales.

Y para completar, el portal Cambio In informó que la madre de Camilo Delgado, la señora Gloria Herrera, aparece como interventora del convenio de la primera Gobernación de Óscar Barreto, donde se detectaron ‘alumnos fantasma’, por los que el Ministerio de Educación canceló un aprendizaje que no tuvieron, y en el que están embolatados recursos por el orden de los seis mil 622 millones de pesos, tema este que tiene ad portas de una imputación de cargos en la Fiscalía al actual mandatario de los tolimenses.

Así podría seguirse hasta alargar esta columna y quizá llegar a aburrir al lector. Tampoco todo son sombras en el trasegar público de Delgado: se proclama ambientalista, promueve el uso de la bicicleta y en los últimos días ha dado su apoyo el proyecto del tranvía para Ibagué.

A manera de reflexión y quizá con una remota esperanza de cambio o enmienda, a Camilo Delgado podrían ajustársele dos aforismos. Uno, que “cuando Dios quiere perder a un hombre lo vuelve soberbio”; y dos, que “la mujer del César no debe ser honesta, pero sí parecerlo”.

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