“El beso del francés”, apasionante testimonio de amor… por una mujer, una raza y una causa

 

Carátula de El beso del francés

Carátula de El beso del francés

Reseña de la última novela del escritor Carlos Orlando Pardo.

Podrán existir mil maneras de expresar un sentimiento de amor bien sea a alguien o algo, pero que a través de la lucha por el amor de una mujer se perciba la pasión por un pueblo, por una raza y, de paso, cautivar los corazones de terceros despertando la sensibilidad por la tierra que los vio nacer, eso es ya un difícil y prodigioso arte reservado a pocos, como lo encontramos en la novela “El beso del francés” del escritor Carlos Orlando Pardo Rodríguez, publicado por la Biblioteca Libanense de Cultura.

A través de un bello relato, el novelista nos entrega con cuidadoso detalle la vida y el amor de dos excepcionales personajes, el arquitecto francés Desirè Angee y la exmonja Mercedes González, así como recrea con fascinación bellos capítulos de la fundación de Líbano (Colombia) hacia la mitad del siglo XIX, llegando a poseer nuestra mente y nuestro corazón, llevándonos a ser testigos de esos colonos que se atrevieron a desafiar la selva para sentar sus dominios en esas maravillosas tierras.
El general Isidro Parra otro de los personajes esenciales de esta obra, en donde Carlos Orlando Pardo lo muestra en una faceta muy humana, a quien le duele la perdida y el asesinato de los suyos, la indiferencia y la traición. Un padre con un supremo amor hacia su hija por quien registra una de sus increíbles hazañas con el transporte de un piano hasta la aldea venciendo toda clase de obstáculos.

El autor nos presenta a un general erudito, intelectual y con gran destreza para la guerra y los negocios de café en su condición de exportador. La Polka es el cerro tutelar de mayor reconocimiento de los hijos de Líbano. Desde esta colina se divisa majestuosamente todo el poblado. Allí, precisamente en ese paraje de ensoñación, Pardo, producto de su ingenio, logra un fortuito encuentro entre el general Isidro Parra y su antagonista el arquitecto Desirè Angee, lugar donde “quizá buscaran la soledad y el sosiego en los bosques cercanos y creyendo encontrar ideas para los días futuros sin que nadie llegara a interrumpirlos”.

En otro de las secciones de la obra, un dulce y amoroso personaje supera la crueldad y la injusticia de que fue víctima por la inquisición, me refiero al general Cristino Parra, hermano de Isidro, excomulgado por sus creencia, o mejor, por sus no creencias, en cuya sentencia celestial se advierte al pueblo de que sufrirían la misma condena si lo saludan o le dirigían la palabra. “De aquel tiempo hasta los días en que el General Cristino Parra se reclinó en su cama para morir, se cerraron inevitable y cumplidamente las puertas y ventanas de la calle real o de cualquiera de las calles por donde se atreviera a emprender su caminata”, sin embargo no todo mundo acató la sanción y al fogoso general no siempre bajaba pues “en ocasiones eran tres o cuatro hombres los que iban a su lado, así como otros muchos los que debajo de un árbol, o en el mismo café, escuchaban con deleite sus historias o sus consideraciones sobre asuntos importantes o sin la menor relevancia”.

El Beso del francés, esta novela de 449 páginas, es otro valioso aporte de Carlos Orlando Pardo Rodríguez a la literatura, con lo que se sigue consagrando como uno de los mejores escritores nacionales. De otro lado, El Beso del francés, es un hermoso regalo para que los hijos de Líbano se aproximen desde este género literario a los hechos y personajes de la fundación de este municipio colombiano.

Por: Miguel Salavarrieta Marín, periodista independiente, exdirector de Cultura del Tolima.