El Código Penal y Dios

El actor español comunista Willy Toledo (al centro) junto a sus amigos Javier Bardem y el cura Benjamín Forcano, en el arzobispado de Madrid al negarse a asistir en mayo pasado al llamado de un Juez por el delito de Blasfemia (Tomado de: Portal cultural El Español, mayo 22 de 2018)

Esta última semana de noviembre que terminó, pasará a la historia como el breve lapso en que Dios – o lo que se quiera creer como tal – por medio de algún estigma o misterio, como dicen es todo lo suyo, bajó hasta algún incógnito lugar en Colombia, recogió con una USB (se supone) unos videos y se los entregó en sus propias manos (bueno eso no se sabe, porque en las asociaciones para ese tipo de cosas, todos finalmente terminan encubriéndose, según el historial periodístico de las crónicas rojas), unos a un señor abogado de y para los más ricos en el país, y otros a una señora igualmente rica, hoy política, descendiente de un pésimo poeta (mas no político) que lo pusieron hace décadas para que fuera igualmente un pésimo presidente, durante el primer Frente Nacional, o aquella antigua alternancia de la presidencia entre los más ricos, en la democracia más antigua de América.

Lo que hicieron los receptores del encargo divino, ya se sabe.  Es la historia mil veces repetida de las obras (en este caso de las entregas) de Dios, a través del Código Penal Colombiano.

Lo que no se sabe (o al menos se hará todo lo posible para ni siquiera imaginarlo) es que les pasará a quienes, para su infortunio en su contra, se usarán los videos.

De las y los periodistas y medios, posiblemente el destierro y en caso extremo que no fuera suficiente con la entrega divina, probabilísticamente su falso positivo jurídico o tal vez su masacre a ellos, ellas o a sus familias.  Al estilo de la Colombia religiosa.

Del exalcalde y hoy senador – quien la historia recordará como quien primero le puso el cascabel al gato – muy seguramente el atentado personal, dado que en el juego de las probabilidades no existe (no vive) candidato nacional que osara enfrentar a los poderosos y multimillonarios encomenderos del Dios colombiano, es decir de quienes de la mano de este, se alternan la presidencia desde el siglo XIX.

Mas para no embolatarse en el camino, como tal vez quiso el Ser Supremo con sus entregas, esta nota busca es resaltar algunos nimios interrogantes del papel sociológico del Código Penal.

¿Quiénes le confeccionan de cuando en cuando? (ellos y ellas se vanaglorian en que le redactan, y a ese ritmo van más de seis “redacciones” en las últimas tres décadas).

Según se sabe, poderosos abogados o abogadas con puesto, universidad propia y suntuosos salarios en una de las ramas del poder público, poder como se sabe también, que se alternan entre los más ricos.

Ahora, ¿quiénes le aprueban para que sirva entre otras, para meter a la cárcel a periodistas que cumplen su rol social o a rebeldes que ya no quieren tener su dinero o pensión en cuentas de los bancos de los alternantes o a candidatos que cuentan billetes en un país donde el fleteo es cosa hasta de policías corruptos o a todo aquel o aquella que se deje capturar para cumplir la meta de presos que se les exigió en las últimas semanas, previo a la entrega divina, a fiscales y a CTI a cambio de no echarlos?

Pues como también se sabe, poderosos y poderosas políticos congresistas que además de abogados también pueden ser bachilleres que posan como tales, o viceversa.

Y por último, ¿hacia quiénes finalmente se dirige y se les aplica el grueso de sus variopinta “redacciones”?

Bueno se puede contestar con algunas históricas ideas de alternantes descendientes o de los  encomenderos  de lo divino:

“Respetamos la protesta social (la de estudiantes y campesinos en 2018) pero también creemos que esta debe ser ordenada y que represente los intereses de todos los colombianos y no solo de un pequeño grupo” Guillermo Botero, antiguo comerciante hoy Ministro de la Defensa (Portal Kienyke, julio 19 de 2018).

“El Fiscal General (entonces Mario Iguarán) aseguró que los jóvenes desaparecidos de Soacha, fueron dados de baja en combate y no fueron a recoger café, fueron con propósitos delincuenciales y no murieron un día después de su desaparición sino un mes más tarde” Álvaro Uribe, hijo de ganadero, expresidente hoy senador (El Espectador, octubre 7 de 2008).

“Se van a enfrentar (los estudiantes que marchaban en 2011) al brazo de represión legal del estado…  …Para terminar con las manifestaciones hace falta innovar, hay que utilizar armas de represión no letales como las que producen descargas eléctricas” Francisco “Pachito” Santos, pariente de alternantes (El Espectador, noviembre 11 de 2011).

“No quiero regueros de sangre, quiero ríos de sangre.  Hay que dar resultados” Mario Montoya, exgeneral Comandante del Ejército, según versión del excoronel  Robinson González del Río (Diario El País, junio 9 de 2014).

“Es muy urgente que la Fiscalía dé trámite a la denuncia penal presentada por el superintendente bancario Jorge castaño, contra aquellos que están especulando sobre las entidades financieras para causar pánico económico qué acabaría con los activos de todos los colombianos”, Martha Lucia Ramírez, exministra de Defensa y hoy Vicepresidenta de Colombia (Red Twitter, diciembre 1 de 2018).

Así, de encomienda en encomienda y de redacción en redacción, al Código Penal Colombiano y a Dios, son más las cosas que les unen que las que les distancian, cuando de enfrentar se trata a quienes osan descreer del statu quo y de la conveniente alternancia de presidencia y poder económico que este genera.

Al fin y al cabo, ese señor a quien los hechos dicen finalmente beneficia la entrega divina de videos, un tal Luis Carlos Sarmiento Angulo, el cual me niego públicamente a reconocer su existencia para evitarme la furia divina, creería uno que es el rey de los creyentes.

El rey de reyes, de las encomiendas y de las redacciones.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, Ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

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