Sobre el nuevo código penitenciario

AgujaEl filósofo norteamericano Erich Fromm escribió y publicó un texto titulado El Miedo a la Libertad (Editorial Paidos, Buenos Aires) que, en los actuales momentos, a raíz de la aprobación por el Congreso Nacional del nuevo Código Penitenciario y Carcelario, deberíamos tener en cuenta, respecto de los efectos que ya origina y que puede originar en el futuro próximo y lejano.

Además, también, deberíamos no perder de vista que la administración de justicia es uno de los atributos que determinan la soberanía del Estado y que Colombia, entre las formas puras de gobierno sistematizadas por Aristóteles, escogió la democracia (“gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, según Lincoln) y que uno de los elementos estructurales de ésta es, precisamente, la libertad, la cual, por mandato constitucional y de acuerdo con la doctrina de los derechos humanos debe ser tenido en cuenta siempre que se administre justicia y, con más razón, ahora que entramos en la era de la denominada “justicia transicional” de que trata el Acto Legislativo No. 01 de 2.012, como medio jurídico válido para la terminación del conflicto armado interno.

De ahí que, si queremos vivir en paz y, consecuencialmente, en democracia, debemos rendirle tributo a la libertad y no tenerle miedo, especialmente cuando se administra justicia en nombre de la república y por autoridad de la ley, así no estemos de acuerdo con sus decisiones y con el soporte jurídico de las mismas, como empieza a ocurrir con el nuevo Código Penitenciario y Carcelario, pues sin haber entrado en vigencia, ya se le señala por los agoreros del desastre, como la causa de una catástrofe nacional, derivada de la supuesta libertad masiva de delincuentes, pasando por alto que la delincuencia no es otra cosa que la consecuencia normal de como se ha venido administrando al Estado colombiano por quienes solo piensan en el beneficio personal y dejan de lado el beneficio de todos y para todos como vía de gobernabilidad, lo cual nos lleva a que procuremos, pese a las circunstancias, a eliminar la más monumental expresión de violación de los derechos humanos que es el denominado hacinamiento carcelario.

Por: Rafael Aguja Sanabria, abogado, penalista, docente universitario, conjuez de la Sala Penal del Tribunal Superior de Ibagué.

 

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