El Duende: la esperanza de no estar solos

El satélite (Sprites: duende) imagen de la iniciativa civil Breakthrough Starshot

No es la academia edulcorada en el creacionismo, ni la docta ignorancia pos gradual, ni la tergiversada cátedra del defender el mezquino interés propio con la oportunista bandera social del enseñar a “luchar”, la que hace al talento intelectual y a la genialidad científica.  Prueba de ello sobra – y por montones – en la historia del ser humano, desde la revolución agrícola hasta la actual gesta nanotecnológica.

Por eso, ahora que empiezan de nuevo a sonar las trompetas de los heraldos de la guerra nuclear y en la que en su preámbulo seremos – por nuestro colonial rol del Caín de América – los alentadores de la posible invasión y destrucción a un país vecino, esto es de sus niños, mujeres, ancianos, escuelas y hospitales con fosforo blanco desde drones al aire y desde tierra, con la franquicia paramilitar decapitadora a los paganos vecinos anti-capitalistas a nombre de la democracia gringa y de sus “valores” cristianos, entretelón, ha surgido una iniciativa civil Breakthrough Starshot  fundada en 2015 y financiada por el millonario ruso Yuri Milner, por el invaluable ateo Stephen Hawking y por el propio judío Mark Zuckerberg, que lleva a pensarnos como uno solo, un solo mundo.

La premisa filosófica de Breakthrough Starshot en su carta abierta a la Humanidad “¿Estamos solos?” (https://breakthroughinitiatives.org/AreWeAlone) no puede ser más antiguerra: “¿Quiénes somos?: Una civilización madura, como un individuo maduro, debe hacerse esta pregunta. ¿La humanidad se define por sus divisiones, sus problemas, sus necesidades y tendencias pasajeras? ¿O tenemos un reto compartido de volver la mirada hacia el Universo?”. 

Y en su financiación a la genialidad científica del mirar hacia el Universo, se lanzó hace menos de un mes El Duende (Sprites): micro satélite con nano computador, panel solar, cámara y trasmisor laser de radio, cuyo tamaño no sobrepasa de 3,5 cm por 3,5 cm y solo cuatro gramos de peso.

La meta con Sprites es soñar que en una generación (20 años) se pueda enviar un Duende embarcándolo en una Vela Solar (LightSail 2), la otra iniciativa civil fundada en 1980 por Carl SaganBruce Murray y Louis Friedman denominada “La Sociedad Planetaria”(http://www.planetary.org/explore/projects/lightsail-solar-sailing/) que financia, y lanzará en 2018, veleros espaciales compuestos por una vela plástica de 32 metros cuadrados movida por los fotones del Sol, hacia nuestra vecina más cercana, la rojiza estrella enana Proxima Centauri y su descubierto (en agosto de 2016) planeta Proxima b, el cual es 1,3 veces más grande que nuestra Tierra (https://youtu.be/lysJduOqads).

Tanto Milner como Hawking y Zuckerberg, esperan que si todo sale como se planea, 20 años después de su partida, El Duende pueda estar enviándonos la primera señal de su viaje intergaláctico, respondiendo a nuestro filosófico ¿Quiénes somos?

Pero la grandeza del Duende, de la Sociedad Planetaria y de la misma Breakthrough Starshot está en algo ajeno, bien ajeno, a nosotros como sociedad: el despojo de toda mezquindad, ya que todo en ellos, desde sus iniciativas, proyectos y avances científicos (éxitos y fracasos) están en línea, gratis, sin restricción alguna y disponible para todos, como uno solo, un solo mundo.

Y es allí, donde el reencauchado socialista alcalde liberal y el repetido extremo derechista gobernador, o sus clanes o familia que les sucedan, si de verdad ansían una sociedad tolimense educada para la ciencia y el progreso, deberían empezarla: despojando a la educación pública de toda mezquindad, que traducida a colombiano, significó el “regalar” computadores desvalijados y fuera de eso con software privativo, o el “repartir” señal inalámbrica con clave y solo para sus entornos manzanillos. Igualmente, empezar consiguiéndose un abultado presupuesto para pensionar rápidamente a todos los que hicieron y hacen de la educación pública una manera de vivir del cuento, y a cambio, contratar más maestros y maestras – jóvenes  o viejos – que en vez de enseñar a “luchar”, enseñen a soñar en Proxima Centauri y en su planeta Proxima b con los únicos principios de la matemática y de la lógica del Duende, por ejemplo, cómo hace solo menos de 70 años se soñó con la Luna y cómo menos de 30 años, el Voyager I a billones de kilómetros, nos mostró que somos un nunca soñado pálido punto azul en el cosmos (Pale Blue Dot) (https://palereddot.org/).

Quizá en 60 años, los maestros y maestras tolimenses de entonces, compartiendo en sus trasparentes dispositivos de sílice, las imágenes y sonidos de Proxima b y de sus habitantes alienígenas como nosotros, recuerden lo que hoy dijo el profesor de Harvard y firmante de la carta abierta a la Humanidad, Avi Loeb: “Se puede pensar en él (El Duende) como la encarnación moderna de la construcción de las pirámides”.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, Ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

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