El esnobismo

Imagen: ‘El libro de los esnobs del duque de Bedford’, John Ian Robert Russell, editoral Kailas.

Dedicar una columna a los denominados “esnob” no sería posible si no reconociera la cantidad de personas que encajan en la definición y que además me inducen a creer que se reproducen con mucha frecuencia; en estas líneas mis consideraciones al respecto y la explicación que termina por comprender al sujeto que se cataloga dentro de esta categoría.

El término lo vemos fácilmente reflejado en la película “Midnight in Paris”. En esta película uno de los personajes es un esnob, describirlo parece complejo pero su sentimiento de grandeza frente a todos y su aparente superioridad lo identifica, su nombre Paul, se le ve durante la película dando paseos por los jardines de Versalles llamándole la atención al que puede y excediéndose en comentarios.

En resumen, vemos al esnob como un sujeto que habla para impresionar, que se quiere exponer y lucir y que no necesariamente tiene mucho para aportar, solo su personalidad lo obliga a hablar, a corregir o dar su opinión para demostrar su superioridad sobre otro, este personaje fue escrito por Woody Allen en una interpretación de Michael Sheen; Recordemos a José Ortega y Gasset cuando afirmó: “en Inglaterra las listas de vecinos indicaban junto a cada nombre el oficio y rango de la persona. Por eso, junto al nombre de los simples burgueses aparecía la abreviatura ‘S. nob.’, es decir ‘sin nobleza’”.

El esnobismo moderno se representa en un sentido más peyorativo, se habla de él cuando identificamos al que le asiste un afán de sentirse superior, el que imita a una clase privilegiada de sociedad, con sus actitudes deja ver la falta de autenticidad y le representa el deseo de ser percibido como de una clase social alta, ese sentimiento se traduce en desprecio por todas las demás clases que no sean la que él pretende interpretar, pero aunque muchos quieran huir a la realidad del esnobismo es necesario ser honestos en que hoy las clases más privilegiadas son las que marcan la pauta en mucho de la moda, el arte, la cultura, la política, la educación y en general un seria de esferas en las que se enrostran con el derecho de criticar todo lo que se les ocurra muchas veces hasta sin fundamento apelando a un sentimiento “hípster” que ya reconocemos con facilidad en la música, especialmente se repudia la música popular, autóctona y demás.

Los esnobs en el mundo laboral:

El mundo laboral explora una lógica muy similar empezamos a comprender que para el acceso al mundo laboral aparece la barrera de aparenta búsqueda por la calidad que pasa por preguntar ¿de qué universidad es egresado? Esta pregunta cala en la vida práctica porque han categorizado todo lo que no sea o costoso o privilegiado como malo o no apto para un puesto de trabajo de alto nivel.

No creo que ese criterio tenga mucho sentido, pero en ocasiones las empresas lo impulsan como horizonte por la exigencia misma de los clientes que validan que el desempeño o formación profesional deberá ser mejor si se tiene como origen una u otra universidad, origen o de arraigo.

Quizás con este escrito valide el hecho de que existan etiquetas, pero al verlo con tanta frecuencia quería tomar el rol de esnob para describir a modo juzgar una percepción que me acompaña acerca del abuso de ciertos comportamientos.

Por: Juan David Gómez González.

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