El ocaso de un “fiscal de hierro”

 

Kirov Rojas. Foto: tomada de Facebook.

Kirov Leonidas Rojas Oviedo fue temido en círculos judiciales del Tolima. Hoy, vive en el olvido.

Corría el año 2007, al inicio del sistema penal acusatorio de Ibagué, y un fiscal se hacía ‘famoso’ y temido entre abogados particulares, delincuentes y defensores públicos. Para la mayoría de infractores pedía el confinamiento carcelario.

Es un peligro para la sociedad”, argumentaba con vehemencia ante los jueces el investigador Kirov Leonidas Rojas, y los neófitos y estudiantes de Derecho que acudían a mirar la novedad de las audiencias públicas creían estar en presencia de Eliot Ness, el cruzado que persiguió a Al Capone en Chicago, y que inmortalizaron el cine y la literatura en Los Intocables.

Por cuenta de esas posturas fueron a la cárcel consumidores de ocasión, vendedores de películas piratas, ladronzuelos de cadenas y celulares, y uno que otro pillo de poca monta.

Por aquella época era el todopoderoso jefe de la Unidad de Reacción Inmediata de Ibagué, y fue la punta de lanza de la criminalidad en la capital tolimense. Años después, su poder se acrecentaría cuando llegó como fiscal adjunto de los grupos Gaula de la Policía y el Ejército.

En esta última posición, al fiscal le achacaron una conducta laxa o permisiva con el Gaula del Ejército, cuando esta unidad ejecutó a varias personas en los mal llamados ‘falsos positivos’ en la región. Personajes como el abogado Iván Ramírez Suárez hicieron serias acusaciones contra Kirov Rojas, que a la fecha no han sido desmentidas. (Lea: Fiscal o bandido).

Me acuerdo de él y de un director de fiscalías de la época, porque les gustaba mucho el show. Andaban armados con pistolas, con chalecos antibala, con camionetas, con avanteles”, dijo un funcionario de la Fiscalía que prefiere omitir su identidad.

Kirov no tenía sitio vedado en tiempos de la ley 600 (anterior sistema penal) donde los fiscales detentaban todo el poder, de ordenar capturas y proferir medidas de aseguramiento. Ordenaba allanamientos a la Sijín de la Policía, a la Sipol (seccional de inteligencia).

Aunque un oficial de la Policía, con relación al allanamiento de esas instalaciones señaló que había sido para favorecer a un capitán de la misma fuerza que era muy cercano al fiscal Rojas Oviedo.

Se dio el ‘lujo’ de sacar esposados a funcionarios del Palacio de la Justicia y a varios abogados que conformaban una presunta “red de fraude procesal”, que se dedicaba a torcer procesos a cambio de favores y dádivas. De ese cúmulo de detenidos, solo unos pocos fueron condenados y la mayoría absueltos, están pidiendo millonarias indemnizaciones en la vía contenciosa administrativa que terminarán pagando todos los contribuyentes.

Con los años, se habría de conocer que el proceso obedeció a una pugna entre varios magistrados del Tribunal Administrativo del Tolima. “Yo estaba detenido en las instalaciones del DAS, ahí en Belén, y me sacaron del calabozo para hablar con el doctor Kirov. Él me ofreció ‘entrégueme a los magistrados y yo lo saco del país’. Obviamente yo no iba a hacer eso, y no conocía de ningún torcido de magistrados”, le indicó a este medio uno de los acusados en el caso quien fue absuelto en dos instancias.

Pero Kirov Leonidas también lideró golpes a la corrupción de cuello blanco. Puso tras las rejas al exconcejal de Ibagué Alveiro Tique que extorsionaba a sus escoltas; o fue clave en la investigación que dio con la condena del coronel Joaquín Aldana, encontrado culpable del salvaje homicidio de su esposa, una joven sucreña que apareció desmembrada a las afueras de Ibagué.

Muchos recuerdan en 2007 la audiencia donde el fiscal se vino abajo y con voz entrecortada narraba el caso de la niña Sandra Valentina Carvajal Restrepo, quien fue violada y asesinada por un vecino suyo en el barrio Jardín de Ibagué. El homicida, Rubén Darío Medina Rodríguez, habría de resultar condenado a 55 años de prisión.

Algunos lunares de su gestión también se vinieron a conocer cuando la Corte Suprema de Justicia condenó al fallecido exsenador Gómez Gallo y ordenó compulsar copias a Kirov Leonidas Rojas por presuntamente haber fabricado un proceso por extorsión contra varios exparamilitares que declararon en contra del dirigente conservador. El Tribunal Superior, archivó la indagación que se seguía por el delito de prevaricato. A los exparas un juez habría de condenarlos por la extorsión cometida al ingeniero Fredy Humberto Pérez.

Kirov Leonidas Rojas, con 21 años, fue distinguido en su momento como el fiscal más joven del país. En una ocasión en que lo trasladaron a Ríoblanco, guerrilleros de las Farc lo secuestraron y lo pusieron en libertad días después.

Se decía que su madrina en la Fiscalía era la tolimense Marilú Méndez Rada, quien llegó a la dirección del CTI de la Fiscalía, pero cayó en desgracia con el escándalo de contratos para su hijo y exesposo en Fondelibertad, aunque luego fue absuelta de todo cargo.

En una ocasión, un periodista visitó a Kirov en su despacho del grupo Gaula, cuando esta dependencia quedaba en el barrio Casa Club de Ibagué. En un momento de la charla el curtido investigador dejó escapar un suspiro y mirando hacia el infinito señaló con tristeza: “me parece que perdí mi juventud persiguiendo delincuentes”.

Hoy, ni la delincuencia en Ibagué ha amainado (mucho menos la de cuello blanco) y Rojas Oviedo consume sus días en una fiscalía seccional manteniendo el statu quo con infracciones y pelagatos de ocasión, con tal de llenar la estadística necesaria y así cobrar el sueldo religiosamente mes a mes.

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