El país correctivo

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Juan David Ortiz

¿Hasta cuándo aprenderán los ciudadanos de este país que no se debe conducir un vehículo bajo los efectos del alcohol? Parece que no aprendiéramos sobre los altos riesgos que generamos a los demás y a nosotros mismos, aun ingiriendo una copa de aguardiente o una simple cerveza.

Somos un país correctivo mas no preventivo. Hasta este viernes, el Senado de la República le dio vía libre a la Cámara de Representantes para que votara a favor de la respectiva ley que endurece las sanciones a conductores ebrios. ¿Por qué hasta ahora? Es indignante que dentro de los sacrificados para que nuestros HP (Honorables Parlamentarios) por fin abrieran los ojos y se dieran cuenta de la magnitud del asunto que ha llegado a convertirse en una amenaza para la vida de todos, estuvieran los tres menores con sus respectivos familiares y especialmente el pequeño Carlos Esteban Bonilla, de 11 años de edad, que cursaba quinto de primaria, y que dolorosamente perdió una pierna  el pasado jueves a las 5:55 de la madrugada al ser embestidos por una conductora ebria, que hasta el viernes en la noche no le habían formulado cargos y que estaba en libertad. ¿Esto no es absurdo?

Por qué siempre tienen que pasar cosas tan desastrosas como la del pequeño Carlos Esteban o como la de Fabio Salamanca, conductor de la famosa Audi que le quitó la vida a Diana Bastidas y Ana Torres, fallecidas en julio de este año o la recordada tragedia que causó Juan Carlos Valera tras atropellar en estado de alicoramiento a tres motociclistas el año pasado en La Calera. Si seguimos, la lista es larga, pero lo que más me indigna como ciudadano es la incapacidad que tiene el gobierno para endurecer estas penas oportunamente y tomar medidas preventivas que de alguna manera eviten acontecimientos como el que desgraciadamente sucedió esta semana.

Ahora bien, ¿quién va poder devolverle las ganas de vivir a este niño que hasta ahora empieza a recorrer la vida?, ¿qué ley podrá devolverle a los padres la alegría de ver correr a su  hijo? ¿quién puede sustituirle la pierna a Carlos Esteban o devolverle la vida a Diana Bastidas y Ana Torres? Nadie. Ya esta tragedia no se puede remediar, ya este oprobioso suceso no tiene vuelta atrás.

Lastimosamente vivimos en un país que es correctivo más no preventivo, que tiene que ver a un montón de victimas para así poder actuar. Que Dios nos ampare de caer en las garras de un asesino al volante.

Juan David Ortiz

Estudiante de Comunicación Social y Periodismo

@JuanDavidOrtiz

 

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