El realismo mágico no tan mágico

Luis Carlos Rojas García

Desde hace un tiempo las historias sobre narcos han tomado una fuerza sorprendente en la televisión y en la vida de cientos de personas que ven en estos personajes a unos héroes y en el peor de los casos, y aunque parezca exagerado: un ejemplo a seguir; más ahora que existen plataformas como Netflix cuyas producciones no tienen nada que envidiarle a Hollywood y en donde las series de criminales es su fuerte. Una de las más recientes es Narcos, en donde se cuenta, de manera alegórica, la historia de personajes como Pablo Escobar de Colombia o de Miguel Ángel Félix Gallardo de México, sin dejar de lado Distrito salvaje, una historia cuya temática se refiere, de manera muy acertada, al oscuro mundo de la política, los contratos amañados al estilo Odebrecht, los grupos armados y, por supuesto, todo lo referente a la maldita corrupción, madre de todos los vicios y crímenes del país.

Ahora bien, para poder hacer una buena crítica se debe, necesariamente, conocer sobre el material que se va a criticar, por eso me di a la tarea de ver algunas de estas series en donde la ficción se mezcla con la realidad y en la mayoría de los casos logran tergiversar la historia. Por supuesto, se necesita conocer la historia del país porque de lo contrario terminamos creyendo que Estados Unidos ayudó a “liberar” a la nación y todo ese discurso cantinflesco que solo busca entretener; en otras palabras: el nuevo pan y circo para un pueblo ignorante y de redes sensacionalistas. Pero esa es otra historia.

Tetomando el tema de las series narco, una de las cosas que me llamó mucho la atención, además del guion, las actuaciones y la producción de la serie Narcos Colombia, es la introducción de la misma en donde aparece un mensaje que dice:

“Magical Realism is defined as what happens when a highly detailed, realistic setting is invaded by something too strange to believe”

Y después aparece otro texto, diría yo el que más me impactó, que dice:

“There is a reason Magical Realism was born in Colombia” 

Posteriormente, se escucha la voz de un norteamericano que se convertirá en el narrador de la historia en todas las temporadas; dicha voz nos traslada a los clásicos policiacos del cine y a partir de ese momento terminamos enganchados con la serie, aunque los acentos, al menos en la versión colombiana no nos gusten tanto. Pero, como ya lo dije antes, lo que más me llamó la atención fueron esas dos consignas, la primera, porque define lo que se entiende como realismo mágico: “un entorno realista y detallado que se ve invadido por algo tan extraño que resulta creíble”. Y la segunda, la más potente a mi forma de ver: “Hay una razón por la que el Realismo Mágico nació en Colombia”. Y la razón va más allá de la imaginación de Gabriel García Márquez, de sus historias fantásticas mezcladas con la realidad que pueden causar un efecto tal, que muchos creerían que lo que está escrito en sus libros sucedió realmente.

Pues bien, esta consigna se ve reflejada en la serie y en las acciones de los narcos y, cuando la trasladamos a la realidad del país, nos damos cuenta que la cultura narco, como la llaman ahora, es una realidad, una cruda realidad, pero, hay algo más crudo y cruel que sentir admiración por un grupo de criminales, quienes durante mucho tiempo hicieron de las suyas y de paso, les hicieron el trabajo sucio a más de uno. Sin embargo, como ya no están los narcos, ni otros grupos criminales, a ese más de uno le ha tocado recrear nuevas historias basados en las enseñanzas de narcos y en las historias de los libros y de la creatividad maquiavélica de esas mentes que son capaces de hacer montajes en donde la sangre, la masacre y los testigos suicidas son sus principales protagonistas. Historias que hablan de robos millonarios y de políticos corruptos en el mismo congreso que le negó la entrada a Escobar. Historias en donde el guion hace referencia a contratos que empobrecieron a comunidades enteras, ríos que se secaron misteriosamente, gente que solo desapreció, violaciones, y todo tipo de destituciones e inhabilidades, sin dejar de lado el nombramiento de payasos como presidentes de algún Senado o del mismo país. Estas nuevas historias son tan brutales que han superado cualquier serie de Netflix; han hecho ver a los escritores como unos amateurs y a los cineastas como unos simples aficionados.

Como sea, tal vez el Realismo Mágico nació en Colombia y es tan reconocido como la coca y otros males del país, y así como hoy en día se muestra con tanta euforia las historias de los narcos, a lo mejor algún día podamos ver una serie sobre los verdaderos criminales de este país; me refiero a esos personajes de apellidos reconocidos que han estado desde hace muchos años ahí, en las sombras, incluso en la época del narco, moviendo los hilos y haciendo que el realismo mágico no sea tan mágico.

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

 

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