El reino chichipia: ¡a pesar suyo, señor alcalde libanense!

Resumen pletórico del mensaje de final de año del alcalde astutamente socialista en su rendición de cuentas (versión legal colombiana de la lejana par Ndrangheta), entre su recordación como antiguo liberal devenido en socialista de élite

Tenés más tierra en el mate
que la quinta en que tu viejo
la yugó como un enano
trabajando‘e sol a sol.

Quizá nunca conoció de Carlos Weiss, no tendrá por qué.

Pero en su afán, en su apuro, como dirían los émulos bonoarense criollos de su lejana montaña libanense, la idea es el engrupir, insultar, denostar.

Te lambés por los muchachos
del cinema o de la radio,
sos tordilla o alazana,
te cambiás siempre el color.
Te engrupieron que sos churro,
la María Félix del barrio
y andás loca de remate
por la pinta de un cantor.

Más de insulto en insulto, de deprecación en deprecación, imprecando solo – tan solo – irremediablemente solo el medico transmutado (traumatizado) en político, con sus hoy enemigos de ultraderecha, antiguos amigos de familia, yunta de crápulas, vieja caverna de inanes de la que es difícil el escapar, el olvidar en el Líbano o en la Interlaken de la capital.

¡Chichipía!
Qué te haces la vampiresa
si tu viejo es laburante,
tus hermanos atorrantes,
y son siete en una pieza.
¡Caradura!
Aprendé a ganarte un peso,
que para hacer una sopa
tu vieja salvó la ropa
pidiendo prestado un hueso.
¡Chichipía!

Pero esxs mismxs chichipias – o chichipatos, a su decir – hacemos parte de los 63.761 ibaguereñxs que le creímos. Solo que la dignidad nos abruma, porque a su pesar, tan solo por su insultante pesar, hubiésemos querido ser hijos de exministros turbayistas o hermanos de deletéreo senador o tan solo dueños de norteña hacienda cafetera. Pero no nos dio la billetera o la chichipia.

Y como en la nueva vieja música de 1938 de d’Arienzo,

Vos tenés en el marote
todo un corso a contramano,
sos un caso de escopeta,
de chaleco y algo más.
Qué favor que nos harías
si chaparas un bufoso,
y sin batir ni hasta luego,
de una vez te amasijás.

El dolor inmediato (el amasijo) vendrá cuando la espuria sórdida progenie tolimense, raizal o advenediza, de los fachos (incluida la de uno que otro vástago neonazi de antiguo eme o comunista) o su ADN uribista se manifieste en el apoderarse de esta ciudad ignota que le creyó a usted, quintaescencia del liberalismo gamonal cafetero hoy con la cérvix curvada ante el gringo o el chino invasor.

De tanto hacerte la artista,
te está fallando la antena
y no vale cuatro cobres
tu fulero carnaval.
Yo estoy hecho entre malandras
y por eso me da pena,
acertar con la quiniela,
que te espera en el final.

Entre malandras, pero de los que no poseemos centro comercial o clúster de comercio u oficialidad policial-militar o burocracia izquierdista, señor alcalde libanense, le criticamos así no salgamos de entre sus chichipias, por la sencilla razón que le creímos, como los hombres de palabra que usted dijo que era.

Y nos da lo mismo si usted se queda hasta el final, o su familia o sus pares siguen gobernando eternamente o se van para la cárcel o salen de ella.

A los chichipias, o chichipatos a su decir, nos ofende la mentira, cuando de vez en cuando, se nos da por creer en la caricatura del socialismo criollo, que no es lo nuestro ni lo será.

PD: Y gracias por el mote, que nos vindica como los que no le damos más al rico, quitándole al pobre.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

2 comments

  1. Mauricio Andrés Salazar Moreno

    El orbe visible, reverbera la esfera intrínseca. En desemejante dicción, el caballero otea su propia particular sustancia.

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