En la corrupción no existen, ni peces grandes ni peces pequeños.

Jorge Iván Giraldo

Según el doctor Albert Simpser, experto en Latinoamérica en temas de anticorrupción, la sociedad colombiana está inmersa, en lo que él califica “acuerdos sociales” de corrupción.

Esto quiere decir que Colombia hace parte de un acuerdo de normas que la misma sociedad ha creado para concebir, aceptar y aguantar innumerables faltas a la ley, ética y moral para conseguir objetivos económicos.

La problemática recae directamente en el funcionamiento público administrativo y servidor colombiano que ha puesto al país en una desconfianza de los gobiernos de turno; sumado a las instituciones de control, que por esto días se encuentra en la palestra social, disque por aquello de que un fiscal anticorrupción era corrupto…

El panorama deja a Colombia en una “captura del Estado” , básicamente esto pasa cuando los sistemas de monitoreo o de control están cooptados por un sistema político corrupto, quiere decir que hemos pasado a otro nivel de corrupción, sumado a la polarización que hoy maneja la República con las políticas por parte del legislativo que se encuentran en jaque.

Tomando de nuevo como referencia al doctor Simpser sobre los “acuerdos sociales” que el expone. Colombia está tan inmersa en ellos que cobrar las dádivas del cinco al diez por ciento (las famosas coimas) es normal, a tal punto que si no lo hace equis persona, según Simpser, habrá 100 más dispuestos a tomar dicha “oportunidad”.

Pongamos de ejemplo el caso del señor Carlos Heberto Ángel ex gerente del Imdri. Cuando se expuso en el Tolima a través del presidente Juan Manuel Santos, que los Ibaguereños íbamos a tener juegos nacionales, pasado un año se empezó a cuestionar la labor del funcionario público (Carlos Heberto Ángel) sobre sus actuaciones, a tal punto que se le sugirió la renuncia antes de que empezaran armarse las artimañas de los siete contratos para la elaboración de las obras en pro de tener escenarios nuevos y remodelar los que existían, por supuesto, el funcionario no declinó y aceptó el reto. Sin embargo, lamentablemente hizo parte del descalabro… Y bueno, ya sabemos dónde reside actualmente el exfuncionario público. Lo grave de este ejemplo, es que si bien es cierto, ese funcionario hubiera desistido del cargo, otro hubiera asumido el desafío y posiblemente ese otro “fulano” estaría metido en ese concierto delincuencial, ya que el asesor estrella de esa alcaldía ya tenía todo listo para llevar el ilícito que lo tiene pagando una pequeña condena de 32 años.

Ahora bien, tomado ese ejemplo local, Colombia está tan enferma que los adagios populares conllevan a decir que ese es un caso pequeño, ósea un pez flaco, que él fue un pieza mínima de ese rompecabezas corrupto que tiene ahora a Ibagué sin escenarios. Pero vayamos más a fondo. ¿Peces pequeños? absurdo, aquí no se debe calificar con niveles la corrupción. Partiendo que las personas que asumen un cargo público son mayores de edad con un nivel educativo que exige ese funcionamiento administrativo gubernamental, acompañado de una ética y moral que por estos días, todo parece indicar es inexistente.

En un hipotético caso, esos peces pequeños, no aceptarán esas tentaciones presupuestales ¿Que harían los famosos peces gordos para realizar todo el engranaje de corrupción? Existiría un obstáculo, partiendo de las buenas prácticas administrativas de un ejemplar servidor público.

Pero eso es un hipotético caso…

En el tintero:

Primer caso

Según lo expuesto en mi última columna de este portal, fui cuestionado por un colega columnista, por lanzar críticas frente a un periodista que había descalificado sin argumentos lo que hacía el líder de la campaña “Escenarios deportivos ya”. Le informó al columnista que arremetió contra mis aseveraciones, que no cometí ninguna falla y me quedé corto con lo expuesto por el periodista del portal digital “El Cronista” frente a un entrenador que lo único que busca es justicia. De igual manera para que no piense que estoy errado en estas declaraciones escritas. Una fuente me informó del reclamo personal que realizó el afectado (Iván Avendaño) al periodista en cuestión. Situación que trato de corregir el periodista de dicho portal, pero esa rectificación no fue bien recibida por el entrenador tolimense.

Así que meter baza compañero, sin tener conocimiento de lo que está pasando con el deporte tolimense, me parece atrevido. Aún más, cuando usted dice, que me contradije con una columna mía, planteada hace un año en este portal.

Respeto señor, que en lo posible, yo hago lo que me enseñó la academia en lo que concierne a la ética periodística.

Segundo caso

Después de la arremetida recibida en mi red social (Facebook) por exponer que el señor Carlos Heberto Ángel era cuñado del entrenador de la Liga de Natación del Tolima, Argemiro Gonzales, debido a la declaraciones del técnico a la falta de un escenario deportivo digno. Quiero recordarles a los colegas deportivos e interesados que no me equivoqué, frente a lo que expuse en los comentarios de ese estado tan polémico. Según la Procuraduría Regional, se sancionó al exgerente, debido a que cometió una grave falta por haber contratado a su cuñado. Inhabilidad de 10 años…

Por: Jorge Iván Giraldo Caldas
Administrador de empresa
Comunicador Social- periodista
Especialista en televisión.

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