¿En La Habana se cocina un paquete de justicia social o solo el fin del conflicto?

Miguel Salavarrieta

Miguel Salavarrieta

Mientras que las molestas lesiones en mi piel van sanando lentamente después del accidente sufrido al ser arrollado por la locomotora electoral del presidente colombiano Juan Manuel Santos, he reflexionado sobre el por qué de los resultados y coincido con muchos analistas en el sentido de que la gente votó en un alto porcentaje por la paz, pero tercamente, insisto en el interrogante de si la gente votó por el fin del conflicto armado o por la solución “efectiva a sus necesidades en educación, salud, empleo, para citar solo algunos de los componentes de esa justicia social”, como lo señalé en nota anterior.

Pero bueno, ya pasó el debate. Hay un ganador, el presidente Juan Manuel Santos, triunfo que como ciudadano respeto y acojo. Ha sido el fallo democrático que debemos acoger. Las acusaciones de corrupción, fraude y demás nacen de líderes nacionales, de los partidos políticos, de los que tengan indicios o pruebas y que deben ser resueltos por las autoridades competentes. Además, son fuegos que no debemos avivar desde estas columnas de opinión.

Se deduce que los diálogos con la Farc seguirán adelante esperándose que el resultado sea fructífero para no defraudar a los electores de Santos, a todo el pueblo colombiano y a la comunidad internacional que sigue con interés el proceso. Independiente de considerar si en esa mesa de conversaciones la guerrilla tiene o no la vocería del pueblo colombiano, insistimos en la necesidad de clarificar si de La Habana saldrá únicamente la solución al conflicto armado con la Farc o si tendremos el paquete completo de justicia social. Este es un interrogante cuya respuesta debe ser pronta y muy clara.

Además los colombianos necesitamos, en su momento, conocer toda la letra menuda de los acuerdos. Pero a estas alturas surge otra inquietud. Se habla de posibles diálogos con el Eln para la terminación del conflicto donde seguramente abordarán otros temas sociales, pero de fructificar este nuevo proceso, como se armonizarán los resultados que se obtengan con los dos grupos guerrilleros. Precisamente, el escritor William Ospina, en su columna del periódico El Espectador, de este domingo 22 de junio de 2014, aborda el tema de la paz, que coincide con nuestro planteamiento de la justicia social. El columnista señala: “pero no puedo negar que la paz de Santos puede convertirse en la paz de todos los colombianos. Basta que se convierta en una paz con justicia social. Nunca entendí a los gobiernos cuando dicen que hay que modernizar el campo, resolver el problema de la tierra, dinamizar la economía, combatir la exclusión, dar educación y salud al pueblo, pero siguen esperando que sean las guerrillas las que les impongan la agenda, cuando tienen todo en sus manos para emprender desde ya esos cambios. Sólo haciendo la paz con la sociedad se salvarán de ser rehenes de sus interlocutores”.

Por: Miguel Salavarrieta Marín, periodista independiente, exdirector de Cultura del Tolima.