¿En qué quedó Cuba?

Juan David Gómez G.

Análisis del futuro del país latinoamericano.

El pasado 11 de marzo en Cuba se realizó la novena Asamblea Nacional del Poder (ANPP), Raúl Castro anunció que no presentaría su nombre a las elecciones y de esta manera después de 12 años de Raúl Castro y casi medio siglo de Fidel los cubanos conocieron un nuevo apellido, Miguel Díaz-Canel quien venía siendo el vicepresidente, fue el elegido por 603 votos a favor de los 604 posibles por parte de los diputados como jefe de Estado y del Gobierno.

Desde 1959 fecha en la que triunfó la Revolución, los Castro con 59 años en el poder cumplen aquella promesa de no llegar a los 80 años en el ejercicio público, como lo recordó Raúl empezando el año. El sucesor de la herencia de poder es sin lugar a duda alguien de la entera confianza del régimen, pero al respecto de la pregunta ¿en qué quedo Cuba? Considero que la situación no es distinta a la paquidérmica que ya vive la isla. Siempre la he considerado una dictadura y la sucesión de poder no habla de otra realidad, los ciudadanos no manifestaron su posición por medio de unas elecciones abiertas y consultas, realmente la figura de la elección fortalece el postulado de la “ilegitimidad” de la elección denunciada por el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

El nuevo presidente es de la casa, un ingeniero electrónico, profesor y político. Su ascenso al poder es un victorioso camino pensado y trabajado paso a paso por su parte, consecuencia de una vida dedicada al régimen como ministro de educación, primer vicepresidente del Consejo de Estado y de ministros. La historia sin embargo para los cubanos no va a cambiar. En su discurso afirmó: mantener la situación tal cual, con declaraciones como “Mantener el verde olivo” de igual manera lo relacionado con las relaciones internacionales en donde advirtió “… no habrá espacio para los que aspiran a una restauración capitalista, esta legislatura defenderá la revolución y perfeccionamiento del socialismo” finalmente se refirió a que era una transición del poder sin embargo, tendrá a Raúl en la cúspide de las decisiones más importantes.

Los retos para Miguel Díaz-Canel son sin lugar a duda, la mejoría en las condiciones económicas de Cuba, quizás hasta 1989 la política social avanzó de manera significativa, recordemos además que eran otras épocas en las que el socialismo mantenía mucha fuerza, pero con la caída del muro de Berlín se produjo el cambio de muchos regímenes por toda Europa del Este, hechos como el final de Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría. El problema real entonces se encuentra inicialmente en la misma Cuba, en general los logros no justifican el inmenso deterioro que padecen, la precariedad del sistema educativo, la poca participación de su sociedad y las necesidad de cuestionar la inversión pública pues es prácticamente inexistente y silenciada en múltiples situaciones, el problema sensible del modelo económico y la improvisación en la toma de decisiones sacan factura, pues las medidas de nivelación salarial fueron bien intencionadas pero tan mal ejecutadas que al final perdió el valor percibido como incentivo hacía el salario y el merecimiento. Cerrarse a la comunicación y la tecnología es un costo altísimo para cualquier sociedad en este siglo.

Las conversaciones con EE. UU están a punto de empezar y esperemos sea en el sentido de mejorar las condiciones de vida y estando en el régimen el nuevo presidente, logre cambiar algo, aunque hoy parece solo un tema de fe.

Por: Juan David Gómez González, abogado de la Universidad de Ibagué, profesor catedrático y coordinador de proyectos de la misma institución.

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