Esta vaina se acabó

Luis Carlos Avendaño

Luis Carlos Avendaño

No va más, se acabó prácticamente el 2014, quedan los recuerdos, las experiencias y una que otra culebra.

En cuento al año escolar, este también pasó a mejor vida, quedan recuerdos imborrables como las lágrimas de las madres al saber la noticia definitiva por la pérdida del año por parte de su hijo o la llamada del señor padre de familia quien le comunica por celular a su esposa que su hijo, ocupó el primer lugar.

Me pregunto: ¿cuándo harán el escalafón de los educandos quienes practiquen los valores humanos más sobresalientes para premiarlos y ser resaltados en el podio? Bueno, de todas maneras qué importa ser el más honrado o a quién le interesa cuál es aquel que demuestra más “amor al prójimo”, si ha de ser sacrificado y además…esos valores son mal vistos en estos tiempos.

Se acaba el año con cuestionamientos al sistema educativo colombiano, en el cual se dejan miles de tareas, hay situaciones bien tenaces como establecimientos donde se enseñan hasta 17 materias o más, se hace trasnochar el educando, se le hace sufrir, llorar y aventar la madre a los profes por no pasarlos y por ponerlos a superar y superar y superar una materia.

Si somos sacrílegos –algo extremadamente delicioso- y comparamos a Colombia con alguno de los países “bien educados”, resultan diferencias curiosos, como lo indica la edición 1965 de la revista Semana en el artículo Para que aprenda: “en Finlandia los niños no hacen tareas, no estudian hasta tarde ni se clavan en sus libros por horas para prepararse para un examen. Sin embargo, arrasan en las pruebas mundiales sobre habilidades como matemáticas y lenguaje”.

Igual, hay vainas que se enseñan en los colegios que solamente Mandrake, o el indio amazónico saben pa` que hijuemadre le van a servir a los estudiantes en la vida. En fin, la educación está transformándose y adaptándose a las necesidades del mercado (neoliberal) por eso se enseñaran nuevas materias o se iniciaran obligatoriamente proyectos o cátedras novedosas como la de la Paz, entre otras.

De mi parte, sí continúo proponiendo, se inicie un curso interesante que –a la fecha- no se enseña en el país, que es equivalente a la universidad de la vida (mejor, diría yo, my friends) y que de verdad, dará herramientas al educando para que no lo cojan de pinta, ni sus compañeros o profesor alguno, quien se enamore de él.

Se trata de un módulo educativo que ciertamente enseñará a cada estudiante a moverse en el zoológico de la vida, a reconocer y sobrellevar y hasta “levantar” a las serpientes, a lidiar con los sapos, a ser avispado y hacerse amigote del club de las hienas, y a llevárselas con todo tipo de fauna, sobre todo para que no lo cojan de marrano. El curso es sencillo, consta únicamente de un par de horas a la semana y lleva un nombre sugestivo, peculiar, particular pero no menos acertado. Se trata del “curso… para… aprender a ser… una completa lacra”.

Por: Luis Carlos Avendaño, profesor de inglés.