No están cumpliendo

Imagen de referencia.

A pesar de los esfuerzos de la administración municipal en la adopción de protocolos para la apertura de restaurantes muchos no cumplen con las medidas de bioseguridad.

Meseros sin tapabocas, ausencia de desinfección en mesas y sillas, y ni hablar de los utensilios de cocina, son algunas de las normas que no se cumplen en muchos restaurantes de la ciudad. Es inaceptable que se brinde la confianza para poder prestar el servicio de atención en la mesa, y los propietarios de estos establecimientos omitan el cumplimiento de las normas de bioseguridad, que sobra decir son fundamentales para evitar nuevos contagios.

Una falla en la cadena de protocolos para evitar la infección por Covid-19 desbarata todo el esfuerzo en la implementación. Por ejemplo, si un mesero, omite el lavado de manos después de atender una mesa, abre un boquete para que el virus se esparza en ese lugar; lo mismo si una cocinera no utiliza adecuadamente le tapabocas, o si el que recibe el dinero, toca otras superficies sin haber lavado sus manos.

Otra situación que se repite peligrosamente es incumplimiento en la capacidad permitida de personas en los restaurantes. En muchos casos se ha denunciado que superan claramente el 30 % permitido, y más peligroso aún, que lo hacen establecimientos que son cerrados o con poca ventilación.

Estos establecimientos además de ser potenciales focos de la enfermedad, quebrantan la confianza que de a poco recuperan los clientes para comer en los restaurantes en medio de la pandemia. También defraudan la confianza de la administración municipal, que se interesó de manera oportuna en la realización de protocolos de bioseguridad para poder reactivar los restaurantes, sector que ha sido duramente golpeado por la crisis causada por la cuarentena y las medidas de aislamiento social para evitar contagios.

Los propietarios de restaurantes y bares, deban ser estrictos en el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad, exigirles todo el compromiso a sus empleados y orientar a los clientes para que también se ciñan a las nuevas normas, porque hay que decirlo, algunos comensales también son irresponsables y no acatan las medidas.

Las autoridades hacen las respectivas visitas, pero no pueden estar todo el tiempo en los restaurantes para obligar, en muchos casos, al cumplimiento de las nuevas reglas. El compromiso es de los propietarios de los restaurantes en no bajar la guardia y cumplir con los protocolos y lo acordado para poder abrir. Los clientes también tienen su cuota de responsabilidad y deben ser conscientes que deben respetar las normas.

Por: Andrés Currea Hernández
Comunicador social – periodista.

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