Exiliados

Colonia de ibaguereños en Vitoria

Con la angustia profunda de ignorar bajo qué techo dormirán esa noche, tomando la mano de sus hijos, una maleta, cuatro trapitos, mil historias por contar y la expectativa de una nueva vida, sin más opción partieron al exilio más de dos millones de colombianos.

Diseminados cual semilla por el mundo entero.

No existe un lugar donde no haya el bullicio y la alegría de un colombiano y ni siquiera la guerra logró parar los sueños y hoy 20 años después, ni siquiera su condición de asilados o refugiados ha sido válido para que el Estado colombiano reconozca sus derechos.

Hace cuatro años empezamos una carrera y una pelea de las tantas estériles que hemos dado, escribiéndole a los consulados de prácticamente todo el mundo. Escribimos preguntando si en los consulados colombianos o embajadas existía o no el formulario para que las víctimas del conflicto armado que residen en otros países, pudieran declarar los daños morales, materiales que causaron los grupos armados ilegales.

Cuatro años después, recién empieza la implementación de la ley.  Vea las peticiones efectuadas a los consulados: Consulado Miami y Consulado Chicago.

¿Qué dice la ley?

Capítulo II

Del procedimiento de registro

Artículo 27.- Solicitud de registro. Quien se considere víctima en los términos del artículo 3 de la Ley 1448 de 2011, deberá presentar ante el Ministerio Público la solicitud de registro en los términos establecidos en el artículo 155 de la Ley 1448 de 2011.

La solicitud de registro permitirá la identificación de la víctima y la obtención de los demás datos de información básica, que comprenderán como mínimo los contenidos en el artículo 33 del presente Decreto. Adicionalmente, la Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas definirá la información necesaria que deberá contener la declaración según el hecho victimizante de que se trate.

Parágrafo. Las víctimas colombianas domiciliadas en el exterior, podrán presentar la solicitud ante la embajada o consulado del país donde se encuentren. En los países en que no exista representación del Estado colombiano, podrán acudir al país más cercano que cuente con misión diplomática colombiana. En este caso, la representación diplomática de que se trate deberá remitir la solicitud a la Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, en un término no mayor a ocho (8) días, contados a partir de la recepción de la solicitud.

Parágrafo 1. La responsabilidad del cumplimiento y seguimiento del presente artículo, para el caso del Ministerio Público, estará en cabeza de la Procuraduría General de la Nación; y en caso de los Consulados y Embajadas, estará en cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Parágrafo 2. En los casos en que el declarante sea un niño, niña o adolescente deberá convocarse al representante legal, o en su defecto al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para el acompañamiento o representación en la solicitud de registro y la forma en que esta diligencia debe cumplirse”.

La unidad de víctimas es un órgano por demás burocrático, ineficiente, paquidérmico que viola todos los Derechos procedimentales, Humanos administrativos y jurídicos que tienen los sobrevivientes del conflicto armado en Colombia y fuera de ella.

Con una vigencia de 10 años se cumple este el sexto año de la misma, sin que hayan garantizado los derechos de los colombianos y colombianos residentes en el exterior (ni qué decir de los policías y militares a quienes se les reconoce su condición de víctimas del conflicto armado interno) y en eso se les va la vida desgastados, en el medio derechos de petición, resoluciones, recursos de apelación, tutelas, poderes autenticados, cartas de autorización y demás bla bla bla.

Salen de las personas simplemente diciendo que para que alguien solicite información tiene que tener autenticada una firma en un consulado, puesto que por correo electrónico no pueden verificar la autenticidad del reclamante y que por lo tanto a medida toda una parafernalia diplomática para reconocer un derecho; eso no es más que otra triquiñuela de la vagabundería administrativa propia de la unidad de víctimas, personas que llevan con un reconocimiento cinco, seis hasta diez años y que simplemente los entretienen cada año con un nuevo programa, una nueva metodología, un nuevo avivato, un nuevo PAARI (Programa de Atención Asistencia y Reparación Integral), que los distrae mientras los llamados “líderes” sigue engordando sus arcas y negociando los votos inexistentes con el político de turno.

Los colombianos residentes en el exterior que fueron víctimas del conflicto armado y pudieron huir dejando todo, su familia, arraigo, sus amigos, el olor a la tierra húmeda, el calor de la estufa de leña, sus costumbres y hasta su idioma.

¡Tienen derechos!

Llevan seis años esperando que se le reconozca el daño causado hace 15 ó 20 años y yo les pregunto: ¿acaso solamente son víctimas quienes cumplen un requisito administrativo?

Muchos sufrieron en silencio, muchos ganaderos, agricultores, comerciantes fueron víctimas de secuestro, extorsión, despojo, destierro y hoy no han logrado siquiera que se le reconozca su condición de víctima (porque ser víctima se ha asociado también a ser pobre) y resulta que los más afectados en el conflicto armado fueron quienes obligados financiaron la guerra, fueron la clase media, los parceleros, los pequeños ganaderos y los comerciantes.

Sea entonces el momento de exigirle al gobierno nacional que cumpla lo pactado en la ley 1448 y garantice los derechos de las víctimas. Como por ejemplo los exiliados en Vitoria, España, cuyo único delito fue soñar con un proyecto comunitario, Tierra firme, que luego pasaría de mano en mano, hasta perderse de sus dueños iniciales, 64 personas, algunas de ellas, en pago por la ingratitud de la sociedad y el Estado, han retornado al país, con sus heridas curadas, a formar, ayudar, aportar y que hoy día conforman la asociación Colombia – Euskadi, que financia varios proyectos en el sur del Tolima y en otras regiones del país, porque finalmente lo repetiremos cada vez que sea posible es justicia y no caridad, lo que quiere el pueblo.

Centenares de colombianos en el exterior, tienen el mismo derecho que los connacionales, ante la mirada absorta e indiferente del Estado, muchos esperan al menos, que los crímenes cometidos contra ellos, sean al menos reconocidos, como lo que fue, un evento fatídico que permitió un Estado inclemente con el débil y connivente con el tirano. Los refugiados, exiliados y desarraigados, también son víctimas, que merecen ser nombradas, restauradas y reconocidas.

Tienen plazo hasta el 10 de junio para declarar…. Bueno….como decía mi abuelita, que en paz descanse: “amanecerá y veremos”.

Posdata. Siete cupos destinados a mujeres, que velarán por la implementación de los acuerdos entre el Gobierno y las Farc. ¿Quién apuesta a que serán, las mismas con las mismas? Me imagino a la Cabal, a la Paloma, a Sofía y las “víctimas” recheché, opinando sobre por dónde se ordeña una gallina.

Por: Nubia Flor Russi, defensora de Derechos Humanos.

Deja un comentario