Éxtasis

Sergio Riveros

Sergio Riveros

Nadie firmó ningún contrato. Yo no lo hice, ni ustedes lo hicieron conmigo. Ni siquiera soy testigo del contrato social del que tanto hablan. Nadie me pagó para publicar un anuncio, hacer algún tipo de publicidad o propaganda ni mucho menos empelotarme para la revista Soho. ¡Es cierto! Además de los extraordinarios artículos, las crónicas, los reportajes y otras galerías fascinantes sólo aparece gente importante vestida y el espíritu de su publicación: mujeres con unos cuerpos gráciles, esbeltos y delicados sin ropa, al desnudo; verdaderos atractivos para el lente de la cámara, los editores y, por supuesto, los lectores; no olviden contar uno que otro pervertido de los que hacen parte del censo nacional y electoral (?) de nuestra República.

Como aún no llego a ser alguien importante más que para mis padres (pronto lo seré, no lo duden ¡continúen leyendo!) y no soy una mujer por muchas razones lógicas, no creo que mi nombre aparezca en una lista de posibles candidatos para aparecer en una de sus páginas salvo sea una foto multitudinaria que tendré pocas posibilidades de encontrar y en la que apareceré borroso, parpadeando, haciendo algún gesto ridículo o con medio cuerpo visible.

Las cámaras me odian. Todas, sin excepción, ni la de los celulares, ni las de video, ni la que utilizo en Skype y mucho más las HD. Me odian, ¿qué puedo hacer? No importa, ¡yo también las odio! Una vez por accidente o quizás a propósito golpeé a un amigo que intentó tomarme una. Con algo de suerte he logrado reunir algunas para exhibir en mi perfil.

Esa es la simple razón por la cual este palabrerío inició diferente al adelanto que publiqué en mi muro hace un par de días. Nadie firmó cláusulas rígidas o un plazo límite. Mi cerebro es en esencia caprichoso y no podría producir en un lapso fijado por ustedes, a menos de que me pagar… Olvídenlo. Escribo por placer.

No inicié por la obertura. Franz Liszt tampoco lo hizo esa noche, ¿por qué? Porque la Rapsodia Húngara No. 2 para piano es una sola como no podría serlo una sinfonía. Esa era la obra que sonó mientras descargué el libro sobre la mesa de noche, apunté la lámpara hacia mí y empecé a escribir. Misterio resuelto. Me llegaron las ideas a la cabeza, no podía interrumpir el parto; el tic de la página en blanco me había dado tregua por unos minutos y hubiera pecado al desaprovecharlo. Soy un buen cristiano siempre y cuando esté adentro de la liturgia. Si Dios conmigo ¿quién contra Él? ¿Quién contra este dúo?

No se lo tomen a mal, como seres humanos somos capaces de cosas increíbles. Una de esas sucede durante este implacable invierno. Tanto ustedes o como yo o Juan Luis Guerra ya podemos “cruzar en Niágara en bicicleta”; no es una metáfora, esto es gracias a los efectos voraces del cambio climático. Sigan votando. Sigan botando. Conjuguen esos verbos con un acto de irresponsabilidad y no sólo reelegiremos a Santos o reviviremos a Uribe, haremos que sea posible cruzar el Atlántico en bicicleta, que desaparezca la Amazonía, que se inunde el Sahara o se evapore el Mediterráneo. Suena exagerado. Así son las manos y la lengua del hombre y miren a donde hemos venido a parar.

El éxtasis de las ideas que me condujeron hasta aquí concluye en mi recomendación para que no interrumpamos el coito de celebraciones, de esperanzas y propósitos del año nuevo. Sean buenos muchachos, sobre todo prudentes. No pospongan más la dieta, el ejercicio, la lectura de buenos libros, el salir a disfrutar del aire libre y compartir momentos en familia por estar encerrados o atados al trabajo, al estudio. No se trasnochen preocupados ni recen cien avemarías antes del parcial; sáquenle el jugo a la oportunidades que ofrece la carrera que escogieron, de su derecho a la educación. El resto será decisión de ustedes, por el derecho a ser felices que tenemos todos pero que nadie conseguirá por nosotros.

Es eso o serán tildados de malos cristianos. Respondería mejor que nadie un amigo y más que un amigo un maestro, Andrés Felipe Giraldo, a esta cuestión:

-Si Dios está conmigo ¿quién contra mí?- “Te respondo: Los bancos, los políticos, la Policía, el gobierno, la Dian, la guerrilla, los paramilitares, los ladrones, los asesinos, los hinchas de Nacional, los atracadores, los usureros, el sistema, la religión, los fanáticos, Caracol, RCN, Jota Mario, la Negra Candela, el padre Chucho, Julito, la Azcárate y por supuesto, Uribe.” 

Por: Sergio Riveros, estudiante de Derecho.

Twitter: @SergioRiveros_

Deja un comentario