Fajardo, crónica de un fracaso anunciado

Foto: 360 Radio Colombia

El 23 de noviembre del 2016, en el auditorio de la Universidad de Ibagué le pregunté al doctor Fajardo si consideraba que el fracaso de la Ola Verde había pasado por el planteamiento en el tarjetón al ser él, el candidato a la vicepresidencia, y a que conclusiones llegaba para que ese fenómeno no se repitiera. Sergio fajardo comenzó a hacer una explicación de que sensaciones había tenido en esa campaña presidencial y por qué pensaba que no se había materializado ese fervor político por el que atravesó la sociedad colombiana, pero después de 15 minutos aproximadamente no logró llegar a la respuesta que yo esperaba, simplemente concluyó “la responsabilidad es de usted, para que yo sea presidente”.

Sergio Fajardo tuvo todo para ser presidente de la república, Me atrevería a decir que fue quien comenzó la campaña presidencial más temprano que todos, incluso que el mismo German Vargas Lleras. Fajardo tuvo en su paso por la Gobernación de Antioquia la plataforma más propicia para mostrarse a los colombianos, y lo logró. Culminó su gobierno y lo acompañó el rótulo de ser el mejor gobernador del país, las encuestas lo mostraban como una persona con un porcentaje de aceptación muy alto, representaba en cierta medida la imagen de la renovación en la política a pesar de su edad, y a su favor en materia política se podía decir que arrasaba con el apoyo de los jóvenes universitarios, los profesionales y grueso grupo de maestros, al ser la educación y la lucha contra la corrupción las banderas de su gobierno. Pero Fajardo se durmió en los laureles y creería sin conocerlo que lo traicionó su ego, ese mismo que lo llevo a tomar decisiones equivocadas que sepultaron su campaña y su oportunidad de ser presidente de Colombia.

Las decisiones a las que me refiero son las siguientes:

La primera va muy ligada a la imposición de su candidatura, para nadie fue un secreto que más allá de las circunstancias, la coalición de la que forman parte Jorge Robledo, Claudia López y Sergio Fajardo, es una coalición pegada con babas, en la cual Fajardo no se quiso someter a ningún proceso de escogencia y se proclamó candidato. Aun corriendo el riesgo de no contar con esos apoyos, y para eso podemos recordar el trino de López, quien acuso a Fajardo de no querer unirse con ellos.

Al imponerse la candidatura y no querer someterse a consulta en el mes de marzo, Sergio Fajardo perdió la oportunidad de estar en contienda, y con esto hacer una campaña más efusiva en la cual Robledo y López no presentaban ningún obstáculo en términos electorales, pero que le servía para medirse con Gustavo Petro quien era su directo contrincante. Pero no someterse a consulta en marzo también le implico a Fajardo no recibir recursos por reposición de votos, recursos que le servían para poder costear una campaña que implica demasiados gastos, y en la que así no se utilice maquinaria sale bastante cara para quien desee enfrentarla, cosa que sí hizo Petro, quien se aseguró cerca de 12 mil millones de pesos por ese concepto.

El segundo error que considero cometió fajardo, fue la elección de su fórmula vicepresidencial. Claudia López no le suma un solo voto a Fajardo, y tampoco imagen pues sus desafortunadas salidas en entrevistas y publicaciones en redes sociales, la muestran como una persona que utiliza el lenguaje de la polarización que tanto critica, convirtiéndose en mi forma de ver las cosas en un dolor de cabeza para el mismo candidato. Además al ser Fajardo una figura nacional perdió la oportunidad de aterrizar en las regiones, no tiene su imagen un peso contundente en la provincia, desconociendo y desaprovechando buena parte de los votos.

El tercer error, va completamente ligado a su equipo de campaña. He tenido la oportunidad de conversar con personas que han sido seguidoras de Fajardo y que han estado dentro de su equipo pero que me manifestaron no entender las directrices que desde Bogotá de daban, eso sumado a que quienes entraron a formar parte del equipo de campaña son jóvenes impetuosos con más ganas de figurar ante el “profesor” que realmente de aportar a su camino a la presidencia, en este punto Fajardo no logró cuajar un grupo maduro, con cierto conocimiento de política, que generara estrategias desde la regiones para acaparar el voto, ese mismo que Gustavo Petro le robo y que por las malas decisiones de Fajardo lo llevaran a obtener a mi parecer solo 2.500.000 votos aproximadamente algo que es lamentable, pues considero que Fajardo en cierto modo hubiese sido una bala de oxígeno para la coyuntura que vive Colombia.

Con todo y esto que manifesté anteriormente, soy de los que creo que si algo extraordinario sucede el 27 de mayo y Sergio Fajardo pasa a segunda vuelta, no hay Álvaro Uribe que lo ataje pues Fajardo no carga consigo el enemigo del socialismo que si carga Gustavo Petro.

Por: Gabriel Mauricio Díaz, abogado de la Universidad de Ibagué.

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