Falsos positivos virtuales

DIEGO JIMENEZ

Diego Jiménez

En casa nos inculcaron buenos modales. Independientemente de quién nos  haya educado (padres, abuelos o docentes) supimos, entre otras cosas, que no está bien hablar con la boca llena; hay que decir por favor; hay que respetar a los mayores; no hay que decir mentiras y mucho menos groserías.

Ahora, en las populares redes sociales ¿hay respeto hacia los mayores y no se dicen groserías? No. Creo que todos hemos visto algunos usuarios lanzando fuertes palabras hacia figuras públicas, por ejemplo, por compartir su estado de ánimo, una foto o una posición ideológica. Aunque estas son las vicisitudes que implica una interconexión con seres humanos que sienten e interpretan de manera distinta  cada situación, no es justificable el cibermatoneo.

Es necesario examinar que, muchas tendencias en las redes sociales, tienen un trasfondo lleno de intereses o sentimientos negativos, que no son fáciles de percibir. Si alguien ve un comentario de un ‘amigo’ en FacebookTwitter, que está unido a un hashtag, este no duda en sumarse a dicha tendencia, para hacer parte de las mayorías, y por otro lado, ganar seguidores; dejándose llevar por las burbujas envolventes, tanto de intolerancia como de intereses.

¿Por qué burbujas? Porque aparecen con el refriegue. ¿Por qué envolventes? Porque sin darse cuenta cientos de usuarios terminan inmersos en ellas. ¿De intolerancia e intereses? Veamos.

Burbujas envolventes de la intolerancia

Las tendencias o hashtags de las redes sociales se han convertido en verdaderas armas para los hostigadores del mundo web; armas quizás igual de cortopunzantes a las que utilizan los ladrones de cuello blanco; dado que el matoneo y desprestigio hecho a través dichas aplicaciones, deja heridas profundas. En Twitter, se han convertido en tendencia frases como #muertealosnegros. Postulados llenos de odio, a los cuales se van uniendo usuarios al linchamiento colectivo, lanzado voraces latigazos a través de sus teclados, como tales jueces y faraones inquisidores, que forjan burbujas envolventes de intolerancia.

Burbujas envolventes de intereses

Económicos, políticos y mediáticos. En diferentes partes del país se ha advertido que hay personas dedicadas a ofrecer el servicio de cibermatoneo y ciberdesprestigio. También, en el exterior ha quedado en evidencia que, cuentas en Twitter por mencionar una, de personajes como el presidente de Venezuela Nicolás Maduro, tienen cientos de seguidores con perfiles falsos, que casi nunca comentan algo, o cuando lo hacen, es para atacar la oposición.

Imagine estos datos de manera ficticia: Nombre, correo, número de celular, dirección, edad, sexo y fecha de nacimiento. No fue difícil ¿verdad? Qué fácil resulta abrir cuentas falsas en las redes sociales, y qué complejo es saber los intereses que hay detrás de ellas. Frecuentemente estas cuentas son utilizadas con pretensiones de pornografía infantil, matoneo escolar, desprestigio político, competencia sucia o más explícita aún: ‘burbujas envolventes de intereses’.

Intereses moldean las redes, las redes moldean algunos medios, los medios molden la opinión pública.

Lo peor del asunto es que, miles de perfiles verdaderos, se dejan envolver por estas burbujas, y su impacto es tal que terminan haciendo eco en los medios de comunicación. Algunos medios creen que, lo dicho hoy por las mayorías en las redes, es el neto tangible de la opinión pública. Y como consecuencia, a los miles de perfiles falsos se les atribuye credibilidad. ¡Grave!

Antes, la última palabra la tenían los medios, y los intereses económicos y políticos no escatimaban esfuerzos para interferir en sus contenidos y así moldear la opinión pública. Ahora, se está llegando al punto  que las redes tienen la “última palabra” y llevan la vocería de la opinión pública. Y ¿qué creen, que los intereses económicos y políticos se quedaron conformes con dicho cambio? No. Sus esfuerzos van dirigidos a infiltrarse en las redes sociales (cuentas falsas y estrategias oscuras), para así, seguir moldeando la opinión pública. Por lo tanto, en el presunto consolidado de la opinión pública, de hoy, hay falsos positivos.

Es innegable que la revolución tecnológica y de la información, como todos sabemos, ha generado un enorme cambio social y cultural, gracias a la inmediatez e interconexión global. Social, porque quienes no tenían voz, ahora la tienen (participación). Cultural, porque la interconexión con el mundo ya hace parte de nuestro diario vivir (hábitos).

Para abordar la burbuja de la ‘intolerancia’, no está demás, acudir a los buenos modales que aprendidos en casa. Para tratar la burbuja de los ‘intereses’, respire hasta diez, no todo lo aparente es elocuente; no publique porque todos lo están haciendo en contra de algo.  Recuerde que detrás de muchos colectivos hay intereses. Respire un poco más, hasta que estas compañías tomen medidas para regular el uso responsable de las redes sociales y desmantele los carteles cibernéticos de difamación y competencia sucia.

Por: Diego Jiménez Agudelo, periodista

Formación Profesional en: Comunicación Social, Relaciones Públicas y Social Media

@diegojimenez01

 

 

Deja un comentario